sábado, 16 de julio de 2016

Sobre la enfermedad de la universidad pública




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Jorge Luis Borges mencionaba en una de sus clases dictadas en la Universidad de Belgrano lo siguiente: “De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”. Para él, su concepción de paraíso era muy particular, era una biblioteca. Para comprender los problemas que suceden ahora con la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, dilemas, los cuales son parte de toda la universidad pública en su conjunto existe un texto el cuál debería ser revisado por el público en general.

Octavio Gutiérrez Figueroa y Enrique Fernández García publicaron Universidad Enferma en diciembre de 2003. Sus autores mencionan en sus páginas… “es un libro concebido como un instrumento con el cual, pretendemos hacer llegar hasta la conciencia de nuestros lectores, la difícil situación por la que atraviesa una institución tan importante como es la Universidad Pública en Bolivia. Anhelamos que cada quien a su turno, y en la medida de sus posibilidades, pueda contribuir a nuestro propósito de que todo lo que en él se describe, se encamine al urgente y necesario cambio de actitud de quienes son y serán parte de este problema”. El libro es un examen sincero e incómodo de sus protagonistas, surgió del seno universitario para constituirse en una autocrítica que debería de ser tomada en cuenta.

Los temas tratados son tan reales como los personajes que cobran vida en los recintos de la universidad boliviana. Sin temor y de manera frontal describen todos los males que se adueñaron de la universidad. Evidencian que existe una fuerte crisis dentro las universidades públicas, lo lamentable, ante tan negro panorama, es que nadie hace nada para cambiar ese macabro escenario. La mediocridad, el facilismo, el desinterés, la inútil burocracia y el infantil centralismo son factores que crean las herramientas para que siga creciendo la inagotable corrupción.



La obra parece relatarnos a personajes fantásticos, los cuales desgraciadamente se encuentran dentro de la universidad y son tan reales como nosotros mismos. Burrócrato, Brutócrato, Lisonjero y Autoridad son personajes comunes casi inherentes al sistema de la universidad pública. También, es digno de mención la cátedra de Platero, quien es un docente que se encuentra dictando una cátedra gracias a una “concesión política, contraprestación de un tráfico ilícito patrimonial, o, como premio de las infames horas que sirvió (en los actos proselitistas) a su acéfalo adalid. Y es que, este humano cerril, es fervoroso en el momento de perseguir una carga horaria”.

Las actitudes observadas son parte viva de la universidad pública, en parte es un reflejo de nuestra sociedad, reflejo que evitamos ver y del cual somos acríticos. Cuando ocurren los conflictos electorales dentro los predios universitarios, nos sorprendemos con facilidad, nos aterramos no solamente de la agresividad, sino también, del sin sentido atolondrando que domina a los protagonistas. Nuestro terror es fácil de explicar, es el reflejo de cada uno de nosotros en total desnudez, con la capacidad de ver engrandecidas nuestras miserias. Obviamente, no haremos nada. Tenemos la capacidad de olvidar, posiblemente porque el hecho de reflexionar y solucionar los problemas de la universidad es una pérdida de tiempo, y que no tiene ningún tipo de valor. La definición de democracia de la universidad pública se convierte en el argumento clásico que fue recogido por Herodoto: “Nada hay [...] más insolente en el querer que el vil y soez populacho” que “a manera de un impetuoso torrente lo abate y arrastra todo”.

En el fondo los males de la universidad pública, son los males de nuestra sociedad.      
     



[*] Politólogo 

jueves, 14 de julio de 2016

El otro informe de David Brodie




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Fue gracias a la ardua búsqueda de Paulino Keins en los catálogos realizados por madame Henri Bachelier y con el financiamiento de Simón Kautzsch que llegaron a mis manos una serie incompleta de manuscritos. Sobre el autor de dichos manuscritos conocemos que los firma David Brodie, sabemos que él, “fue un misionero escocés, oriundo de Aberdeen, que predicó la fe cristiana en el centro de África y luego en ciertas regiones selváticas del Brasil, tierra a la cual lo llevaría su conocimiento del portugués. Ignoro la fecha y el lugar de su muerte”. Hasta donde sabemos, la parte que traduciremos de éste informe no fue jamás publicado.

Debemos advertir al lector que los documentos a los cuales hacemos referencia se encuentran desgastados por el tiempo y entre páginas rasgadas encontramos relatos singulares. Por ejemplo, podemos mencionar que en un par de páginas menciona la historia de Otto Dietrich zur Linde, quien nació en Marienburg. Debido al mal estado del manuscrito, es imposible encontrar fechas para saber de los eventos que describe; sin embargo, entre las partes destacables mencionan la creación de un nuevo orden mundial, donde predomina la violencia… “Se cierne sobre el mundo una época implacable. Nosotros la forjamos, nosotros que ya somos su víctima. ¿Qué importa que Inglaterra sea el martillo y nosotros el yunque? Lo importante es que rija la violencia, no las serviles timideces cristianas. Si la victoria y la injusticia y la felicidad no son para Alemania, que sean para otras naciones. Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno”.

También encontramos referencias que pueden ser de nuestro interés, mencionan los manuscritos a dos “caídos del tiempo” que según referencias de Brodie, quien no logra recordar el nombre del país al cual pertenecen, nos da datos que pueden situarnos geográficamente. Menciona que en la parte oriental de la que se denominaba como la Real Audiencia de Charcas, en cuya ciudad se encuentra la Basílica de San Lorenzo nacieron dos “caídos del tiempo” que tienen vocación de universales.

Sobre el primero, encontramos al parecer una sentencia: “En el estilo hay una huella singular, indeleble, que es lo contrario del desierto de la turbamulta, anónimo y demagógico. Se pueden encontrar estilos en la Política, ciertamente, pero son trazos de pulsiones más o menos filosóficas o literarias; una suerte de ecos que provienen de una naturaleza calumniada…”. Según el manuscrito podemos describir al primer personaje con el fragmento de un poema de Jorge Luis Borges que fue hecho en honor a Alfonso Reyes -el autor nos hace una advertencia, al momento de escribir los versos lo hace de memoria-.

Sabe bien aquel arte que ninguno
supo del todo, ni Simbad ni Ulises,
que es pasar de un país a otros países
y estar íntegramente en cada uno.

Nuestro segundo personaje, tal como menciona el informe, multiplico su voz en el ágora y sobre su obra podemos recalcar un pequeño párrafo: “El pensador tiene que ver sus ideas como una obra capaz de ser apreciada por los individuos, evitando reprobar a quien no le conmuevan. El mérito de que nuestro parecer sea realzado por su veracidad, total o parcial, puede juzgarse legítimo cuando las personas han decidido libremente apoyarlo”. Instigador de la rebeldía, llevaba como bandera la defensa de la soberanía individual y la alegría de ser apátrida. Descubrió gracias a un colombiano y una noruega que ser de algún lugar “es un acto de fe”.

Al terminar el relato, se menciona que estos dos personajes eran compañeros de Alejandro Ferri y miembros del Consejo del Mundo y que ambos sabían que “un hombre singular sabe que la Historia lo odia en forma irreconciliable y asesina”.  



[*] Politólogo 

lunes, 11 de julio de 2016

Así somos, por qué nos quejamos



Jorge Roberto Marquez Meruvia[1]

Sabemos que la situación de Bolivia es catastrófica, pero, no es sería, tenemos el consuelo de que la situación es divertida. Debemos tener la capacidad de poder ver el escenario en perspectiva. Obviamente es un ejercicio muy poco practicado e incómodo, debido que cuando vemos todo el bosque no es de nuestro agrado; sin embargo, al ver que debemos hacer dicho ejercicio paso a describir nuestro panorama: Bolivia se encuentra constituida por tres tradiciones, la primera a) la occidental.- la sociedad boliviana se constituyó y se sigue constituyendo imitando las formas políticas, culturales, tecnológicas, etc., de Europa Occidental y Norteamérica, estos procesos imitativos son incompletos o mal copiados, la ironía del caso es que damos lo mejor de nosotros por copiar sus avances y al mismo tiempo odiamos sus prácticas imperialistas y colonialistas, o lo bien que les sale todo lo que hacen; la segunda, b) la idealización del originario (indígena).- dentro de la mentalidad boliviana por desconocimiento o conveniencia manejamos la idea de que los indígenas viven en contacto con la naturaleza sin hacer daño a nadie y que son buenas gentes, dejando de lado el carácter autoritario que regían en el imperio Inca, los Señoríos Aimaras o las tribus nómadas del oriente; la tercera c) la tradición ibero-católica.- nuestros colonizadores no eran grandes hombres, simplemente eran presidiarios (Almagro), puerqueros (Pizarro) o pobres que venían a buscarse una nueva vida a las américas. Ellos trajeron sus prácticas como por ejemplo: la informalidad, el machismo, la corrupción, etc.

Los anteriores tres pilares mencionados y explicados son las columnas que rigen a la bolivianidad hasta hoy, es muy difícil pensar en un cambio que venga desde "el Estado llano" ya que estos se mueven de acuerdo a estos pilares, peor aún desde arriba porque nuestros representantes son un reflejo social de nosotros mismos; no podemos olvidar que en los 90's del siglo XX se intentaron procesos de institucionalización que fueron corrompidos por nuestra mentalidad. 

De nada sirve negar lo que somos, ya que culturalmente bailamos la morenada, defendemos a raja tabla la diablada y tanto en occidente y oriente celebramos el carnaval como una de las fiestas más grandes del país, la cual la ensayamos con meses de adelanto y coronamos sus reinas.

Nuestra democracia ha pasado de ser un ejercicio de elección de representantes a resignarnos a elegirlos. No importa quién gane o pierda, dudo en que nuestra sociedad cambie. Nos gusta vivir así, parecemos un relato de un teórico de la conspiración cuando nos habla de la falsa elección, cuando la democracia simplemente es una excusa que acepta el ciudadano para entregar el poder a una raza superior espacial conocida como reptilianos, que en nuestro caso no resultaron ser tan geniales ni inteligentes.

Al ser este el escenario creo conveniente que debería colocarse la siguiente advertencia en las salas de parto de todas las maternidades: «Por mí se va a la ciudad del llanto; por mí se va al dolor eterno; por mí se va a la raza condenada. La justicia animo a mi sublime arquitecto, me hizo la divina potestad, la suprema sabiduría y el primer amor. Antes de mí no hubo nada creado, a excepción de lo inmortal, y yo, duro eternamente. Oh! Vosotros que entráis, abandonad toda esperanza».

Los bolivianos nos conocemos muy bien y sabemos cómo somos. Entonces, por qué esperamos actuar de manera diferente y caemos de manera muy ingenua ante los demagogos. Nuestras malas prácticas son un ejemplo no criticado y llevadas a cabo con genuina satisfacción, las elecciones en la universidad pública son el más claro ejemplo. Acaso estamos locos para seguir cometiendo la misma barbarie, esperando diferentes resultados.



[1] Politólogo

viernes, 13 de mayo de 2016

Más allá del remordimiento




Jorge Roberto Marquez Meruvia[1]

Así como el desconsuelo no necesita de compañía, un día fue cautivado por la voz de Etta James. Comprender su soledad era un hecho difícil de explicar, es más, él no tenía la capacidad de explicar el por qué en su extraña fascinación con “I’d go blind”. Un antiguo tocadiscos daba vida a un clásico de la nostalgia. Él ya no se encontraba solo, lo acompañaba la melancolía de una voz que explicaba al amor de su vida que hasta un ciego tiene la capacidad de ver lo que siente por alguien que no le da ni la hora. Los misterios de la vida cuando la media noche nos da la oportunidad de ver con claridad en compañía de una copa de vino y un cigarrillo. Entre todos sus leales en momentos de ensimismarse, siempre y con un aire de importante el vino jugaba un papel clave. Recordaba aquella vez que en una noche de locura, en la cual ingenuamente se dejo llevar por las amistades populares, conoció a una simpática muchacha. El único recuerdo positivo que tenía de ella era que su familia era propietaria de un viñedo, el resto, resulto ser un detalle insignificante. No podía soportarla, era algo plástica, y por más linda que era, él prefería el orgullo de encerrarse con melodías.


          Haciendo memoria recordaba que Cortázar le enseño a redactar unas “Cartas a mamá”. Posiblemente, fue el hecho más traumático de todos. Los sentimientos suelen jugar con nosotros mismos a flor de piel y esas cartas desgarraron todos los que aún recordaba y sentía. Ejercicio que casi fue de uso cotidiano para según él purificarse. Extraño ritual incomprensible el de poner los sentimientos, los más altos y sublimes; hasta los más bajos y grotescos. Capaz, tan extraño ejercicio le hacía pensar que tenía la misma capacidad de dios, de ser el todo universal. Semejante sueño pretencioso era borrado de un plumazo por Spinoza quién de vez en cuando solía visitarlo para recordarle que los seres humanos simplemente somos sueños o atributos de dios.

          Momentos de locura también existían cuando un día se sintió redimido gracias a Lazarus Morell y al sentir un gusto inexplicable fue en busca de Uqbar. Como digno animal de ciudad, amante de la jungla de cemento fue en busca de registros cartográficos. Al igual que otros investigadores sobre ese perdido reino lo tomo por sorpresa que se hayan prohibido los espejos y al igual que muchos dejo la búsqueda. Documentos apócrifos databan su existencia y encontrarlos era realmente desgastante. Las noches jamás terminaban, los datos sobre Uqbar eran cada vez más generales y ningún dato daba alguna señal de que algún día el mapa nos de su latitud y longitud exacta. Levanto las manos, era una aventura imposible y fue Nietzsche quién le dio la razón para abandonar tal hazaña. Comenzó a evocar el momento en que unos seres muy inteligentes crearon a un ser todo poderoso y con el tiempo olvidaron que ese ser era una invención suya. Algo parecido pensó que pasaba con Uqbar, que un grupo de mal entretenidos un día decidieron jugarle una broma a los incautos del futuro y que la creación de la “The Anglo-American Cyclopedia” que databa de 1917 era un invento vulgar para que las generaciones futuras perdieran valioso tiempo; al mismo tiempo, la risa lo invadía ya que los creadores de tal broma no esperaban el crack de 1929 y seguramente al no haberse enlistado en el ejército para la Primera Guerra Mundial el exceso de tiempo libre y como una forma de combatir la locura crearon la enciclopedia. Es probable que toda su bonanza que alguna vez hubieran poseído haya desaparecido con el fatídico jueves negro de octubre. También, es probable que se hayan enlistado en la reserva al momento que Europa era azotada por el fascismo. El fantasma que recorría Europa tomo el poder en Rusia en 1917, los zares llegaron a su final y cuando todos pensaban entre la eterna lucha de los burgueses y los proletarios los alemanes e italianos con nacionalismos exacerbados tiñeron de rojo escarlata el viejo continente. Los enemigos irreconciliables tuvieron que pactar para acabar con tan cruel amenaza para después dividir a la humanidad con un muro desde 1961.

          Nada de eso le importaba, lo único que creía que era altamente importante era ser feliz. Él recordaba que alguna vez había leído “El Remordimiento”:

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he
sido feliz. Que los glaciares y el olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

          Su felicidad era la música, su tocadiscos, sus vinilos. En pleno Siglo XXI, él pensaba que el arte iba muriendo. Solía reírse en los minibuses, lo que estaba de moda para él tenía la categoría de atroz. Su país, uno pequeño y mediterráneo le interesaba muy poco, pensaba que de las pocas cosas que pasaban en ese extraño territorio de diversos pisos ecológicos eran los años. Su país era como “Blue in Green” de Miles Davis, todos sabían que había comenzado en 1825, pero, nadie podría saber dónde terminaría y eso era posiblemente algo que lo mantenía con vida en una sociedad chabacana e informal, el no saber cuándo llegaría su fin. 

  

[1] Politólogo, columnista de opinión de El Diario, Los Tiempos y El Día

lunes, 2 de mayo de 2016

En un país fronterizo a Uqbar




Jorge Roberto Marquez Meruvia[1]

          Conocemos por Bioy Casares que entre los países que limita Uqbar se encuentra un país mediterráneo que perdió su cualidad marítima por la visión de uno de sus vecinos e impulsados por uno de sus más grandes políticos que se dio el lujo de organizar su república. Él como todo gran visionario decía que “palos y bizcochuelos, justa y oportunamente administrados, son los específicos con lo que se cura a cualquier pueblo, por invertebradas que sean sus malas costumbres”. Este hombre ambicioso murió en 1837; sin embargo, su nación hizo caso de sus consejos y le arrebataron el litoral a su vecino del norte. Desde esa guerra en 1879 el país fronterizo de Uqbar perdió su cualidad marítima.

          En The Anglo-American Cyclopedia editada en la ciudad de Nueva York en el año 1917 mencionaban que los gobernantes del país fronterizo a Uqbar habían también aplicado uno de sus decretos: “declaro que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres”. Los documentos que hablan del por qué este país, del cual la historia no recuerda su nombre copio la ley de Uqbar es la siguiente: 137 años después de haber perdido heroicamente (el heroísmo para ellos es la muerte, el martirio, el morir por el simple hecho de derramar su sangre por la tierra que los vio nacer), del Estado llano nació su redentor. El mesías endógeno tal como lo mencionan documentos apócrifos realizo lo que él llamaba “el proceso” con la sana intención de cambiar el mundo. Sus más leales seguidores entre ellos su Jefe de Gabinete de nombre Benjamín Otálora y su mano izquierda el débil Juan Dahlmann se empeñaba a tomar el puñal con las pocas fuerzas que le quedaban para hacer de su sueño de la revolución una realidad. Todos los que rodeaban a nuestro líder mesiánico le dijeron que su persona era la reserva moral del mundo.

          Desgraciadamente, y como todos conocemos, las almas más bajas y viles sucumben de manera chabacana cuando el poder los embriaga. Cuando tal suceso ocurrió y tal como menciona los documentos encontrados por madame Henri Bachelier en un catálogo que aún causa discusión, se menciona que los gobernantes que decían ser los redentores seguían las viejas prácticas de esos gobiernos y partidos políticos que denominaban anti-patrias. El Primer Ministro se vio envuelto junto con su Jefe de Gabinete en un problema de faldas y con casos de corrupción y tráfico de influencias con empresas del lejano oriente. Tal como mencionarían Armando C., Enrique F, y otros literatos clásicos una mujer sería la base de su desgracia, de su descontrol, de su delirium tremens a base de unas hormonas que fueron encontradas en el amazonas y que fueron regadas en esta particular patria. Desde ese escándalo la cópula estuvo prohibida, ya que por un hijo que dio erróneamente por muerto, el hombre que encarnaba la reserva moral del mundo había perdido su derecho divino de gobernar su nación eternamente. Algo similar paso con los espejos. Un día dos sastres de lejanas tierras que se llamaban Guido y Luigi Farabutto ofrecieron a todo el gabinete de gobierno confeccionar ropa que sería vista por gente exageradamente inteligente. Dahlmann fue el primero que dijo ver la belleza de la tela y ánimo al mesías gobernante a que todo el gabinete vistiera con esa tela tan hermosa. El temor a verse desnudos por los no tan brillantes gobernantes termino cuando se prohibieron los espejos. La población quedo atónita al ver a sus líderes desnudos y una marcha encabezada por ciegos partió hacia palacio. Cuando llegaron unos 500 manifestantes no pudieron pasar a la plaza principal ya que se encontraba cerrada como un gueto, la borrachera de poder de los gobernantes los hacia ver vestidos con los más bellos trajes y simplemente compartían sus migajas con aquellos que los alababan y les seguían el juego.

          Hasta donde la historia cuenta y Treviranus un eximio investigador encontró que tras la borrachera de poder el pueblo condeno: “el último acto de su fin ha sido articulado”.



[1] Politólogo, columnista de El Diario. Los Tiempos y El Día

lunes, 14 de marzo de 2016

¿Hasta cuándo la tradición va a ser celestina del vicio?




Roberto Barbery Anaya[1]

          Jorge Roberto Marquez Meruvia ha elaborado una provocadora reseña del reciente libro “Las raíces conservadoras bajo las apariencias radicales en América Latina”, del reconocido filósofo H. C. F. Mansilla. En la misma perspectiva de su lúcido y breve comentario, hago tres contribuciones que pertenecen a mi libro “Ícaro” (2008): 1) Lo singular desconfía del lenguaje. Sabe que los proyectos colectivos se sostienen en la desmesura de la gramática. 2) En la dictadura de las formas colectivas se encuentran el origen de las enfermedades del alma. 3) ¿Hasta cuándo la tradición va ser celestina del vicio?





[1] Abogado, filósofo y escritor

viernes, 11 de marzo de 2016

Las raíces conservadoras bajo las apariencias radicales en América Latina




Jorge Roberto Marquez Meruvia[1]

          El 9 de marzo del año en curso se presentó en el Museo de Etnografía y Folklore: “Las raíces conservadoras bajo las apariencias radicales en América Latina” del Dr. H. C. F. Mansilla. Junto al Dr. Rodolfo Santivañez y gracias a la invitación del director de Rincón ediciones y del autor estuvimos comentando esta obra.

          América Latina tal como menciona el autor tiene fuertemente cimentados dos tradiciones: la primera, la tradición precolombina en la cual el colectivismo y el autoritarismo formaban parte de su estructura, sin embargo, para gran parte del imaginario de la población estás civilizaciones indígenas se encuentran muy idealizadas donde sus hábitos y modos de organización son de un gran respeto a la paz y al medio ambiente; la segunda, la tradición ibero-católica la cual en el nuevo mundo tuvo una actitud bastante laxa con su aporte hacía la filosofía y la teología, empero, las artes y la música fueron explotadas con éxito.

          Bajo este escenario Latinoamérica tanto en el período colonial como en el republicano se mueve bajo prácticas autoritarias, colectivistas y la necesidad de un caudillo quien tiene la capacidad de seducir a las masas. Los discursos de estos regímenes tienen como principal característica dicotomías simples las cuales dejan en claro quiénes son los buenos y patriotas, y quienes son los malos y antipatriotas. También tiene la habilidad de crear la ilusión de que las masas toman las decisiones importantes del Estado. Nicolás Maquiavelo mencionaba que los príncipes autoritarios tienen la capacidad de llamar a asambleas, convenciones, conferencias y reuniones en las cuales la población cree muy ingenuamente que toman las decisiones supremas para su futuro eligiendo entre las opciones que les da el príncipe autoritario. Tristemente, la población no tiene la capacidad de darse cuenta que está siendo utilizada para fines distintos como ser las ansias de poder de los gobernantes. Estas clases dirigentes con rasgos radicales en sus discursos terminan suplantando a las viejas élites haciendo grandes fortunas a partir del control del gobierno.




             Estos procesos “revolucionarios” son interesantes en el campo de la retórica, empero, jamás tienen la capacidad de cambiar la realidad. Un claro ejemplo es la revuelta de monjes anabaptistas de Müster en 1534 a la cabeza de Jan van Leiden. La revuelta comienza por el abuso de la aristocracia sobre la población y Jan van Leiden con un discurso con características místico-sensuales: igualdad entre los hombres y puritanismo religioso siembra las bases de la nueva sociedad. Siguiendo las ideas de Platón se implanto el pensamiento único y se condenó a muerte a todos aquellos que pensaban diferente (expulsión de los poetas). Muy rápidamente la nueva élite hizo grandes fortunas, adopto un modo de vida lleno de lujos y para cumplir sus caprichos exploto a la población. La irracionalidad llevada a cabo para crear al “nuevo hombre” llego a excesos como por ejemplo, que Leiden tenía un pequeño harem de dieciséis doncellas para goce propio. Estos abusos terminaron cuando la misma población abrió las puertas de la ciudad a los ejércitos de la aristocracia para retomar el poder.

           Los regímenes populistas en América Latina no distan mucho del macabro escenario de Müster en 1534. Las tradiciones colectivistas de gran parte de América las cuales se encuentran fuertemente arraigadas no aceptan el accionar y el pensamiento individual. Siendo peligroso para estos regímenes que los individuos logren su singularidad y empiece a florecer la inteligencia creativa. El Dr. H. C. F. Mansilla en ejercicio de su singularidad y con una actitud humilde como el dudar y el desencanto nos da una mirada diferente de los latinoamericanos, que posiblemente no sea del agrado de muchos ya que no sigue con la retórica convencional a las cuales nos encontramos acostumbrados.    



[1] Politólogo, columnista de opinión de: El Diario, Los Tiempos y El Día