jueves, 15 de junio de 2017

La TV Basura vs Fabio Zambrana




Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

Bolivia es un país pequeño y subdesarrollado. Es uno de los países más pobres del continente americano y tiene una clase política muy parecida al del resto de América Latina donde lo popular, ordinario y la chabacanería de sus líderes suele ser fuertemente celebrado. Las élites y las clases populares tienen los mismos gustos y comparten el nacionalismo-patriotero exagerado y el folclore. “La idea de grande nos es familiar y común. Las montañas pasman; los ríos son enormes brazos de mar; las llanuras desmesuradas hacen concebir la idea del infinito. Fauna y flora muestran una variedad y riqueza sorprendentes; los sentidos están hechos para percibir lo enorme, lo grandioso; y la imaginación sólo concibe lo mejor y lo perfecto. Poco curiosos, no teniendo al alcance de la vista sino el espectáculo de nosotros mismos, ignoramos el valor de lo demás. Circunscrito el país dentro de sus propias fronteras, sin contacto frecuente con las demás naciones, sólo le interesa la contemplación y la valoración de sus propios medios.”

Las noticias son aburridas, los problemas son los mismos casi siempre. Los espacios informativos televisivos pasan la semana con tres temas centrales: la crónica roja, la crónica rosa y los accidentes de tránsito. El crimen y todo lo que podemos relacionarlo ocupan más del 75% de los informativos; el porcentaje restante es campeado por los accidentes de tránsito los cuales aburren hasta el cansancio, ya que son recurrentes. Cosas como por ejemplo, el exceso de velocidad, el mal uso del cinturón de seguridad o, en el mejor de los casos gente imprudente que al estar delante de un volante decide beber alcohol en exceso y conducir; la crónica rosa también tiene un sector relevante, la farándula tiene sectores generosos que intentan tenernos al borde de nuestras emociones. Los espacios sobre política y deportes son una obligación que no parece interesarles a los productores. Posiblemente, por ser un espacio aburrido y tener a los mismos actores políticos y jugadores de fútbol por más de diez años consecutivos con los mismos problemas y los mismos discursos.

Es raro cuando pasa algo extraordinario (muy divertido) y podemos catalogar de “bomba” la lucha frontal del “Mozart boliviano” Fabio Zambrana contra la TV basura. Los programas televisivos que se dedican a la farándula en Bolivia son escasos el más “grande” y único es “Divinas y famosos”. Es un programa aburrido, largo, con grandes sectores de publicidad y con un par de minutos para adentrarse en el día a día de los “famosos” los cuales son escasos y locales. Los “famosos” que aparecen en el programa de farándula no son conocidos a nivel nacional. Simplemente, son personaje que viven en Santa Cruz de la Sierra y no tienen nada de extraordinario. Los presentadores del programa dedicado al “jet set” tienen divertidas discusiones y puntos de vista al cual más disparatado y cuentan con un periodista que cubre entrevistas sobre “escándalos” de los “famosos”. A nuestro “famoso” cantautor al parecer le molesto el acoso que sufría de parte de éste programa y le declaro la guerra hasta sus últimas consecuencias a la TV basura. Por suerte, Fabio Zambrana vive en Bolivia y no en Argentina, Brasil, México y una infinidad de países donde los programas de farándula proliferan como las moscas y son un negocio muy rentable, ya que no podría resistir el acoso de los medios de comunicación que quieren saber datos insignificantes de sus hábitos diarios.

La pelea contra la TV basura es una lucha perdida. Las televisoras bolivianas son pobres, les resulta más barato importar contenidos malísimos de Perú, México, Brasil, Argentina y Colombia. Los programas que se presentan en horarios estelares son franquicias a cual peor y parecen que cumplen con las expectativas de los televidentes. La paradoja de todo esto es que quien comienza la lucha contra la TV basura se alimentó de esta durante mucho tiempo ya que gran parte de su obra tiene esos estándares.



Para terminar, simplemente voy a citar unas profundas líneas de la obra de Fabio Zambrana que nos ejemplificará la batalla por una “mejor televisión”: “¡que huevada, que huevada, que huevada! ¡Ay, que huevada!”.

GACETAHOY          








[*] Politólogo, Subdirector de Gaceta Hoy 

lunes, 5 de junio de 2017

50 años de planificación urbana en Santa Cruz




Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

En la decimoctava Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra gracias a la invitación del arquitecto Fernando Prado Salmón y la “Editorial El País”, en compañía de la periodista Maggy Talavera estuvimos comentando: «50 años de planificación urbana en Santa Cruz. Una narración con enfoque autobiográfico».

Fernando Prado con éste libro tiene una clara intención, que los ciudadanos vuelvan a poner los ojos en la ciudad, ya que todos somos parte de ese organismo vivo que cambia y se modifica constantemente. Las grandes ciudades desde las polis griegas, las ciudades romanas, o las ciudades que fueron cuna del renacimiento llegaron a su esplendor gracias a sus ciudadanos que crearon cada espacio de manera minuciosa y dejaron un legado que hasta ahora podemos disfrutar. Actualmente, Nueva York, Tokio, Londres, Madrid y demás, van modificándose diariamente a una velocidad impresionante donde sus habitantes juegan un papel muy importante, ya que son el reflejo de los espacios públicos; la arquitectura que podemos disfrutar nos muestran los estilos, estética y capacidad económica de sus ciudadanos; y el respeto a la ley que tiene cada uno de nosotros.



La planificación cruceña en el siglo XX tiene su inicio el año 1967, es entonces donde los ciudadanos más allá de la administración del municipio piensan e imaginan la ciudad a futuro. Ejercicio, que es muy usual en cualquier parte del mundo y que se puso en práctica en la capital oriental. Desde la fundación de la ciudad el 26 de febrero de 1561, tras tres traslados se terminó asentándose en el territorio conocido como San Lorenzo Real de la Frontera. Desde entonces sus habitantes tuvieron que dominar el medio ambiente y estructurar los espacios públicos.



Santa Cruz de la Sierra es ahora la capital económica más importante de Bolivia y con un gran crecimiento. Cerca de los dos millones de habitantes, la ciudad cada día se enfrenta a nuevos retos. Los problemas actuales son mencionados por el autor, ya que surgieron en la planificación urbana del año 1985.

Hay que recalcar la labor incansable de Fernando Prado por Santa Cruz de la Sierra, su vida y su trabajo se unen y en éste texto somos testigos de 50 años de labor imparable. Con el CEDURE (Centro de Estudios para el Desarrollo Urbano y Regional) como director y fundador es actor activo con campañas de educación ciudadana. La planificación que comenzara en 1967 no se detiene, Fernando, sigue trabajando sabiendo que cada día el pueblo al que tanto ama se va convirtiendo en una de las metrópolis importantes del cono sur. Su libro no solamente es un relato de la planificación y su historia, sino también, nos muestra los paradigmas del futuro que todos tendremos que enfrentar, la importancia de la naturaleza que es parte de la capital oriental y del apego que tenemos todos con el espacio público.



El autor en sus páginas nos menciona lo importante que es el interés de los habitantes por la ciudad en la que viven, ya que son los actores principales de los cambios y el orden. Lamentablemente, la apatía de parte de sus habitantes hace que dejen de lado la toma de decisiones importantes y el respeto a la naturaleza. Algo que ocurre en todas las ciudades del país y hace que dejemos estos problemas a los políticos. Ese accionar es un error, ya que el futuro de la ciudad, la educación vial y la cultura es un reflejo de cada uno de nosotros de ese organismo vivo en el cual nos desenvolvemos. Fernando, nos insta a retomar ese papel y que nuestra voz sea escucha. Nuestro futuro es importante y es un peligro dejar nuestro futuro a los políticos.         



[*] Politólogo 

domingo, 30 de abril de 2017

Sobre la reforma a la justicia




Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

En “Ensayos sobre la lucidez” de José Saramago la población decide ir al llamado de las urnas y sorprenden no muy gratamente a la élite política y al gobierno, el resultado del conteo de los votos muestra que el 83% son votos en blanco. Las artes y las letras siempre intentan imitar a la vida, es así que en el año 2011 con las primeras elecciones judiciales realizadas en Bolivia los votos en blanco y nulos fueron del 60%. Tras un golpe tan duro a la legitimidad de las autoridades electas; ahora, nos encontramos nuevamente rumbo a unas nuevas elecciones de autoridades judiciales.

Reformar la justicia en un país como Bolivia es un problema más que complicado. Obviamente, no es un problema totalmente boliviano. En México se creó el término “porkycracia” para denunciar los males de la justicia mexicana y la facilidad que tienen de malearla todos los que tienen cierto capital económico. No solamente es el problema de un país, sino, que también es un problema latinoamericano. Tratar de saber cuáles son las bases de nuestros males con uno de los más importantes poderes del Estado tiene sus raíces históricas. En la época colonial se utilizaba con mucha frecuencia un refrán muy popular: al amigo todo, al enemigo la ley. Debemos recordar que en el Archivo General de Indias ubicado en Sevilla gran parte de la documentación son quejas sobre el sistema judicial.

En la primera elección judicial en Bolivia el gobierno del Movimiento Al Socialismo sacó del debate la meritocracia. Vivimos en un “proceso de cambio”, una revolución y todo aquello que es parte del antiguo régimen debe desaparecer. Ya en camino hacia una segunda elección judicial el régimen revolucionario boliviano acude a la meritocracia y así dejar el mal recuerdo de la baja legitimidad de las actuales autoridades judiciales. El gobierno del Presidente Evo Morales se proclama como uno de los más democráticos del mundo, un claro ejemplo, es el exceso del uso de las urnas ya sea para referéndums o elección de autoridades. Para teóricos de la democracia como Sartori o Dahl, para una democracia es nefasto estar siempre practicando el ejercicio del voto, ya que es la estratagema de los demagogos para seguir en el poder. Maquiavelo en “El príncipe” menciona que el príncipe debe crear la ilusión de que el pueblo es el que elije de acuerdo a las opciones que hábilmente el príncipe les da.

El nuevo proceso de elección de autoridades judiciales trae al escenario político boliviano la incapacidad de hacer lo correcto tanto al oficialismo y la oposición. El gobernante Movimiento al Socialismo sabe muy bien que conduce un “proceso de cambio”, una revolución que no hará ningún tipo de miramientos para hacerse con el control total del poder. Las elecciones judiciales son la excusa para dominar el órgano judicial. Efectivamente, como es el caso de las revoluciones de izquierda es necesario ejercer el control de todos los poderes que son parte del Estado para crear al nuevo hombre y dar a conocer al mundo el famoso “vivir bien”.

Los políticos bolivianos y gran parte de su población tenemos una memoria muy generosa con el olvido. En más de diez años el gobierno del MAS cada día demoniza al “neoliberalismo”. Es en ése periodo en 1991 en el gobierno de Paz Zamora que se institucionaliza la Corte Nacional Electoral, donde tanto el congreso nacional como todos los miembros de los partidos políticos de entonces tuvieron la voluntad de hacer lo correcto y dejar de manosear la CNE que estaba en entredicho por el mal manejo de la “banda de los cuatro” al finalizar la década de los 80 del siglo XX. Nombraron a personajes notables de gran trayectoria y a la cabeza de Huáscar Cajías, Alcira Espinoza, Iván Guzmán de Rojas, Jorge Lazarte y Rolando Costas Arduz devolvieron la credibilidad a la CNE.

En un momento tan crucial para la justicia boliviana es imposible ver la sensatez de nuestra clase política que simplemente dedica sus esfuerzos en dar a conocer sus berrinches mediante los medios de comunicación y no es capaz de buscar en nuestra historia reciente soluciones para hacer lo correcto con la justicia boliviana. Ojalá el ejemplo dado en 1991 para institucionalizar el CNE pueda reflejarse con el órgano judicial, sino, todos los intentos serán vanos y retóricos.             



[*] Politólogo 

domingo, 9 de abril de 2017

65 años de la revolución de abril




Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

Hannah Arendt en “¿Qué es la política?” mencionaba que los mitos y leyendas que circulan en una sociedad con el paso del tiempo se van convirtiendo en verdades indiscutibles. Estás verdades no son criticadas y son altamente aceptadas por amplios sectores de la población. Aquellos que se atreven a criticarlas socialmente pueden ser mal vistos, ya que van contra grandes certezas sociales. En el caso boliviano es Guillermo Francovich quien pone en duda y da a conocer las certezas nacionales en “Los mitos profundos de Bolivia”. Entre esos mitos destacados se encuentra lo que en América Latina conocemos como la Revolución Nacional del 9 de abril de 1952 que junto con la revolución mexicana y cubana son parte importante de la historia del continente.

Muchos allegados al Movimiento Nacionalista Revolucionario (M. N. R.) olvidan que la revolución nacional tuvo aspectos macabros y negativos. Los campos de concentración donde uno de los más famosos es el de Curahuara de Carangas, el exilio de los grandes pensadores bolivianos de ese entonces como por ejemplo: Jorge Siles Salinas y Roberto Prudencio Romencín (del cual entusiastas milicianos revolucionarios quemaron su biblioteca y demás destrozos en su domicilio), y la brutalidad del régimen revolucionario con los milicianos de ucureña a la cabeza de José Rojas quienes serían los autores de la masacre de Terebinto. Esos eventos para gran parte de la población están en un plácido lugar donde habita el olvido. Para los movimientistas, el olvido es terapéutico. Tal como lo mencionaría Freud, el olvido borra de nuestra memoria los malos momentos y hace que nos quedemos simplemente con los buenos y románticos recuerdos. Es por eso que es necesario hacer un repaso por algunos críticos del proceso revolucionario.

Luís H. Antezana menciona: «Si, de manera clásica, imaginamos las posiciones ideológicas en una representación lineal, este eje “nacionalista revolucionario” es un eje oscilante, flexible, en la medida que sus extremos (“nacionalismo”, por un lado, y “revolucionario”, por el otro) tocan y se entremezclan con los ámbitos ideológicos de la “derecha” y la “izquierda” bolivianas. Sin embargo, el NR no es una ideología de “centro”. Por su oscilación es una especie de operador ideológico, un puente tendido entre los extremos del espectro político boliviano, un arco —si se quiere— que comunica la “extrema izquierda” con la “extrema derecha”.»

Silvia Rivera Cusicanqui nos dice: «Para los movimientistas —parientes pobres de la oligarquía y ansiosos de ser reconocidos como ‘occidentales’— había pues una tarea prioritaria: borrar a los indios de la memoria, a la vez que reformarlos hasta en lo más íntimo de sus conductas domésticas. Esta tarea fue retomada por la nueva inteligencia nacionalista, a partir del propio aparato estatal heredado.»



H. C. F. Mansilla al realizar un balance crítico sobre la revolución concluye: «La Revolución Nacional de abril de 1952 en Bolivia fue, en el fondo, innecesaria y superflua. Los efectos modernizantes generados por este proceso hubieran tenido lugar, más tarde o más temprano, bajo un régimen dominado por las élites tradicionales, como ocurrió en la mayoría de los países latinoamericanos. (…) Bolivia sigue siendo uno de los países más pobres de América Latina (…) El análisis comparativo de lo alcanzado en naciones de América Latina y del Tercer Mundo nos muestra la poca originalidad teórica y la mediocridad fáctica del experimento iniciado en Bolivia en abril de 1952.»

Salvador Romero Pittari mencionaría: «La construcción policlasista del Estado Nacional fue severamente desafiada por los hechos, aunque continuó desempeñando el papel de legitimar al gobierno del MNR. Desde los primeros días del régimen, el conflicto entre la facción derechista del partido y las demás, acusadas de hacer el juego al marxismo radical, produjo una ruptura y un primer intento de golpe.
Los sectores medios no constituían un todo homogéneo, ni en el partido ni fuera de él. Algunos se alinearon con la Revolución, otros se pusieron del lado de la oposición pero, a pesar de esas diferencias internas, resultaron mayoritariamente aventajados por las políticas del régimen.»

Bolivia sigue bajo el influjo de la revolución de abril, el D. S. 21060 y la ley de Participación Popular no lograron cambiar los esquemas sociales nacidas en 1952, esto posiblemente sea debido a la inercia cultural. También, es un reto para el Movimiento Nacionalista Revolucionario de superar el pasado glorioso, o simplemente hundirse cada vez más en su ocaso.




[*] Politólogo 

sábado, 1 de abril de 2017

Latinoamérica: las raíces conservadoras bajo las apariencias radicales




Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

          Lo que ocurre en Venezuela, con el autogolpe de Estado y las dubitaciones de Nicolás Maduro; Paraguay, sumergida en la violencia por la imposición de la reelección presidencial por parte de Horacio Cartes; Cuba, con la continuación de la tiranía castrista a manos de Raúl Castro; Nicaragua, y la toma de poder por el matrimonio Ortega Murillo; Ecuador, bajo la sombra vigilante y soberbia de Rafael Correa; y Bolivia, gobernada por Evo Morales quien también es presidente de las “6 Federaciones del Trópico de Cochabamba” con apoyo de los cocaleros.



No debería tomarnos por sorpresa, el autoritarismo y el poco apego a las ideas democrático-liberales encumbran en el poder a los líderes populistas. En “Las raíces conservadoras bajo las apariencias radicales en América Latina” del Dr. H. C. F. Mansilla y el Rincón Ediciones podemos observar claramente el escenario político latinoamericano.



          América Latina tal como menciona el autor tiene fuertemente cimentados dos tradiciones: la primera, la tradición precolombina en la cual el colectivismo y el autoritarismo formaban parte de su estructura, para gran parte del imaginario de la población estás civilizaciones indígenas se encuentran muy idealizadas donde sus hábitos y modos de organización son de un gran respeto a la paz y al medio ambiente; la segunda, la tradición ibero-católica la cual en el nuevo mundo tuvo una actitud bastante laxa con su aporte hacía la filosofía y la teología, donde las artes y la música fueron explotadas con éxito.

          Bajo este escenario Latinoamérica tanto en el período colonial como en el republicano se mueve bajo prácticas autoritarias, colectivistas y la necesidad de un caudillo quien tiene la capacidad de seducir a las masas. Los discursos de estos regímenes tienen como principal característica dicotomías simples las cuales dejan en claro quiénes son los buenos y patriotas, y quiénes son los malos y antipatriotas. También, tiene la habilidad de crear la ilusión de que las masas toman las decisiones importantes del Estado. Nicolás Maquiavelo mencionaba que los príncipes autoritarios tienen la capacidad de llamar a asambleas, convenciones, conferencias y reuniones en las cuales la población cree muy ingenuamente que toman las decisiones supremas para su futuro eligiendo entre las opciones que les da el príncipe autoritario.

Tristemente, la población no tiene la capacidad de darse cuenta que está siendo utilizada para fines distintos como ser las ansias de poder de los gobernantes. Estas clases dirigentes con rasgos radicales en sus discursos terminan suplantando a las viejas élites haciendo grandes fortunas a partir del control del gobierno.



             Estos procesos “revolucionarios” son interesantes en el campo de la retórica y no tienen la capacidad de cambiar la realidad. Un claro ejemplo es la revuelta de monjes anabaptistas de Müster en 1534 a la cabeza de Jan van Leiden. La revuelta comienza por el abuso de la aristocracia sobre la población y Jan van Leiden con un discurso con características místico-sensuales: igualdad entre los hombres y puritanismo religioso siembra las bases de la nueva sociedad. Siguiendo las ideas de Platón se implanto el pensamiento único y se condenó a muerte a todos aquellos que pensaban diferente (expulsión de los poetas). Muy rápidamente la nueva élite hizo grandes fortunas, adopto un modo de vida lleno de lujos y para cumplir sus caprichos exploto a la población.



La irracionalidad llevada a cabo para crear al “nuevo hombre” llego a excesos como por ejemplo, que Leiden tenía un pequeño harem de dieciséis doncellas para goce propio. Estos abusos terminaron cuando la misma población abrió las puertas de la ciudad a los ejércitos de la aristocracia para retomar el poder.



Los regímenes populistas en América Latina no distan mucho del macabro escenario de Müster en 1534. Las tradiciones colectivistas de gran parte de América las cuales se encuentran fuertemente arraigadas no aceptan el accionar y el pensamiento individual. Siendo peligroso para estos regímenes que los individuos logren su singularidad y empiece a florecer la inteligencia creativa. El Dr. H. C. F. Mansilla en ejercicio de su singularidad y con una actitud humilde como el dudar y el desencanto nos da una mirada diferente de los latinoamericanos, que posiblemente no sea del agrado de muchos ya que no sigue con la retórica convencional a las cuales nos encontramos acostumbrados.



[*] Politólogo 

viernes, 24 de febrero de 2017

Los liderazgos en Bolivia después del 21F




Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

Después del 21F de 2017 es bueno cuestionarnos sobre los liderazgos que podemos observar en el país. Es bueno cuestionar los lideratos que vienen desde la esfera gubernamental, la oposición, la ciudadanía y en todos los niveles del Estado. Para efectuar tal tarea, es conveniente retomar las ideas de Carlos Matus, hombre que la historia ha olvidado y que fue creador de una escuela de “Políticas de Estado y Desarrollo Local” con importantes aportes teóricos y prácticos. Entre los aportes casi olvidados de Matus es la que hace una distinción sobre tres modelos de liderazgo. Con los modelos que describe podemos ver y explicarnos el escenario boliviano antes y después del 21F del 2017.

Los modelos de liderazgo creados por Matus son: Chimpancé, Maquiavelo y Gandhi. Los cuales nos darán algunas luces sobre el escenario político boliviano y podremos distinguir entre ellos sin la ingenuidad de ser un simple seguidor de las figuras políticas que conocemos y que están en proceso de creación.

El modelo Chimpancé, tiene como base el trabajo del antropólogo y primatólogo de nacionalidad holandesa Frans de Waal sobre el comportamiento de poder en comunidades de chimpancés, en éste modelo, prevalecen las rivalidades y alianzas que tiene como finalidad de mantener el poder por el poder. Caracterizado por la imposición de la fuerza para conducir a la manada al azar (a ninguna parte). No se puede evidenciar la existencia de un proyecto de largo o corto plazo. El proyecto es el simio de turno que tiene la capacidad de imponer su fuerza y el simio de turno es el proyecto.

El modelo Maquiavelo, supone un comportamiento un poco más refinado y menos salvaje que el primer modelo. Quien ejerce el poder goza de ser alguien que se alfabetiza, logra desarrollar de manera relativa su inteligencia y tiene la capacidad de poner sus valores embrionarios al servicio de un proyecto colectivo. Lamentablemente, el proyecto se confunde con él, en un juego maniqueísta simple en una combinación binaria amigo-enemigo donde todo recurso tiene validez para desaparecer al adversario bajo un pretexto común, o una ideología.

El modelo Gandhi, al contrario de los dos mencionados anteriormente, tiene como base la fuerza moral y el consenso. Es un escenario donde no existen los enemigos. Las ideas y argumentos están en constante movimiento y tienden a prevalecer sobre el ejercicio de la fuerza y el mesianismo. Éste modelo, ya no trata de derrotar sino de ganar al otro; del reencuentro, de escucharlo, de tolerarlo, entenderlo y perdonar. Superando los antagonismos y las visiones dogmáticas, dejando de lado los prejuicios en una sincera actitud de ver al otro como a uno mismo. Claro ejemplo de que es posible la práctica del tercer modelo son las actitudes que fueron llevadas a cabo por Nelson Mandela y las políticas llevadas a cabo en su gobierno como la “Comisión para la verdad y la reconciliación”.

Los tres modelos explicados nos ayudan a comprender Bolivia y a varios países del ancho mundo. También, es una crítica a nuestra sociedad porque los líderes son un reflejo de nosotros. En 1909 Alcides Arguedas relata que había recibo una carta de José Enrique Rodó sobre “Pueblo enfermo”, en la que éste le decía: “Los males que usted señala […] no son exclusivos de Bolivia: son, en su mayor parte y en más o menos grado, males hispanoamericanos, y hemos de considerarlos como transitorios […]. Usted titula su libro Pueblo enfermo. Yo lo titularía Pueblo niño. Es concepto más amplio y justo quizá […]”. Para Arguedas de todos los reparos a su obra, la de Rodó fue la que más impresión le produjo.

¿En cuál de los tres modelos nos encontramos descritos los bolivianos y nuestros líderes?        





[*] Politólogo

lunes, 6 de febrero de 2017

Culto a la personalidad a la boliviana




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Los bolivianos somos una sociedad que se cree demasiado especial (al igual que muchas sociedades alrededor del mundo). Entre esos mitos que nos alimentan el ego están nuestras incalculables riquezas, las cuales aún no logran con éxito sacarnos de nuestra miseria. Tenemos enemigos a muerte y territorios a reconquistar, para gran parte de la sociedad boliviana, Chile no es un país vecino, encarna al usurpador de Latinoamérica y atesora como suyo nuestra salida al Pacífico. Nuestras danzas folclóricas son únicas y constituyen el mejor patrimonio de la humanidad. Desafortunadamente, no son exportables como el tango, ni con la capacidad de ser reconocidas como bolivianas en cualquier otra parte del mundo. Empero, debemos defenderlas con fanatismo y con la seguridad de que el planeta entero sabe que la diablada, el caporal, la morenada y demás danzas son 100% bolivianas.

Algo similar pasa cuando nos referimos al ahora famoso “Museo de la Revolución Democrática y Cultural” que se encuentra situado en Orinoca, población de 600 habitantes y donde nació el Presidente Evo Morales Ayma. La exageración en el acto de inauguración no conoció límites y se dijeron cosas como por ejemplo: “Este es un museo que a partir de hoy es un centro de referencia mundial. Aquí nació el primer Presidente indígena de Bolivia, creció al igual que muchos de los otros niños abandonados por los gobiernos de entonces, aprendió de la solidaridad del ayllu, buscó mejores días y migró al Chapare, donde se convirtió en líder regional, posteriormente fue líder nacional”. La inauguración del museo trajo consigo encarnizados debates de nuestros políticos. Obviamente, sus argumentos como de costumbre son viscerales y fuera de contexto. Algo que no debería llamar nuestra atención, ya que nuestra actual clase política nos tiene acostumbrados por más de 10 años a ir sin ningún rumbo con sus discursos. Hasta el día de hoy, todavía creen ser la élite que va a guiarnos al desarrollo y encaminarnos hacia “felicidonia”.

Hace ya varios años atrás el régimen que conocemos como “Proceso de Cambio” con la excusa de no fomentar el culto a la personalidad sacó de la Asamblea Legislativa Plurinacional el busto de Víctor Paz Estenssoro. Como cualquier otro régimen revolucionario se propuso reescribir la historia. Aparte de haber sacado el busto de Paz Estenssoro con rumbo desconocido, pensó modificar la historia a su medida. También, creo una medalla vicepresidencial y enarbolo a la Whipala como símbolo nacional.



El “éxito” con el cual arranco el gobierno poco a poco se va desgastando. Después de 11 años de hegemonía, el gobierno entró en su ocaso. Lastimosamente, la resaca de poder no deja ver a sus partidarios que ya están en retirada. La ciudadanía en su conjunto ya le puso final al mandato de Evo Morales el pasado 21 de febrero. Sin embargo, los soldados revolucionarios del “Proceso de Cambio” no logran percibir la realidad. Prefieren las actuaciones grandilocuentes, podemos mencionar al respecto al Congreso Nacional del Movimiento al Socialismo, donde se acordó de manera unánime la futura relección del presidente; encontrar en helicóptero una laguna para proveer de agua potable a la ciudad de La Paz y bombardear nubes para intentar tapar la catástrofe de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento, la cual es manejada por soldados del “Proceso de Cambio”.

Hace unos días se inauguró oficialmente el museo en honor a Evo Morales, el discurso oficial nos dice que es un museo que resalta la lucha de los indígenas; pero, las imágenes sobre los tesoros que guarda el museo más grande de Bolivia son retratos, estatuas y artículos que fueron regalados al primer mandatario. Se inauguró oficialmente el culto a Evo Morales, quien para sus partidarios es indispensable para llevar a Bolivia al desarrollo soñado. Orinoca es para el mundo, lo que Belén es para Occidente.

El caudillo, ya es una leyenda viva y encarna en él, la destrucción de las instituciones democráticas. Lo que olvidan es que “Bolivia es el país de los inconvenientes” y su revolución puede terminar en cualquier momento.             




[*] Politólogo