lunes, 29 de octubre de 2018

El Cadalso con José Manuel Ormachea

J. R. Marquez, Director de Gaceta Hoy

El Cadalso es un sector de entrevistas llevado a cabo por el Director de Gaceta Hoy: J. R. Marquez.

En nuestro primer programa nos acompaña el politólogo y activista ciudadano Jóse Manuel Ormacha, dialogando sobre la coyuntura política: La Republiqueta Independiente del Chapare, la Unidad como valor para vencer al autoritario MAS y la esperanza para el 2019.



lunes, 23 de julio de 2018

Lucidez





Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

En Bolivia pasa un fenómeno bastante interesante. Después del referéndum constitucional del 21 de febrero de 2016 donde gano el NO con el 51,3% de los votos, el gobierno del Movimiento Al Socialismo a la cabeza del Presidente Evo Morales Ayma intenta sin éxito desconocer los resultados. Utilizó al Órgano Judicial, donde el Tribunal Constitucional Plurinacional el 28 de noviembre de 2017 dio luz verde a su próxima e inconstitucional cuarta repostulación. Para disimular su accionar, el T.C.P. no solamente habilitó al Presidente Morales, sino también, a todas las autoridades electas. La excusa para llegar a tan oscuro fin, fue no violar los “derechos humanos” de la primera autoridad del país. Tal decisión, fue tomada desde el Órgano Ejecutivo y mostró su control de todos los órganos del Estado. Esto causo gran molestia ciudadana.

Las plataformas ciudadanas en el país aparecen meses antes del referéndum del 21F. Todas ellas tuvieron una consigna clara, la cual era tomar la opción del NO en la intención de voto. Lograron canalizar el malestar de gran parte de los bolivianos que ven como los recursos públicos son utilizados por Morales Ayma en viajes de placer a los mundiales de fútbol y otros gastos onerosos e innecesarios, dejando de lado temas importantes como la salud y la educación. Las plataformas ciudadanas cobraron fuerza a partir de la “satanización de la política” misma que es parte del discurso gubernamental.

Es así como el gobierno muestra su estrategia de amigo-enemigo con la que logra minimizar a los partidos políticos. Empero, surge un problema que el gobierno no logra divisar: el empoderamiento ciudadano. Al verse los ciudadanos huérfanos de representación política, se vieron obligados a salir a las calles a defender las instituciones democráticas y el resultado del referéndum constitucional.

Con las elecciones generales cada vez más cercanas las plataformas ciudadanas van perdiendo fuerza, ya que simplemente logran hacer eco y tomar lugares emblemáticos de las diversas ciudades del país todos los 21 de febrero. El escenario político se va electoralizando y estas organizaciones van quedando relegadas por quienes sí hacen política (los partidos políticos) los cuales serán los que estarán habilitados para competir en las urnas. Esto último va creando respuestas autoritarias, las cuales parecen dar como solución la siguiente formula: para vencer el autoritarismo, hay que hacerlo con más autoritarismo. Para tal efecto un grupo de plataformas ciudadanas se reunieron el 30 de junio en Cochabamba bajo el nombre “Congreso Nacional de Unidad”, o “Asamblea Nacional Pacto de Unidad” y plantearon entre sus directrices de lucha: no reconocer la repostulación de Evo Morales Ayma, ni tampoco aceptar que los demás contendores vayan a la elección, ya que estos, estarían legitimando una victoria de Morales.



Al parecer, los bolivianos estamos viviendo nuestra propia versión de los “Ensayos sobre la Lucidez” de José Saramago. Recordemos que en la novela del autor portugués, el gobierno tiende a mostrarse más autoritario para controlar el Estado. La apatía política de sus habitantes, la baja participación electoral de estos y una alta tasa de votos nulos y blancos, le dan carta blanca al gobierno de crear un régimen de mano dura con ambiciones totalitarias. Bolivia no se encuentra lejos de lo anteriormente mencionando, ya que existen plataformas ciudadanas que están jugando a ser apáticos y que se estrellan contra dos pilares fundamentales de toda democracia: el sistema de partidos políticos y el sistema electoral. Para darle fuerza a su discurso, ya han calificado al régimen de Morales en una dictadura. Posiblemente esto se deba a pretensiones propagandísticas con tal de que los líderes logren aparecer en los medios de comunicación. Mostrándonos, lo que parece que a muchos bolivianos nos gusta ver en política: show del más chabacano posible.

Una vez más nuestra sociedad se encuentra en una encrucijada en su lucha por la democracia. Jugar las reglas establecidas por las leyes, o darle el golpe de gracia a la democracia y a las libertades.         




[*] Politólogo

miércoles, 6 de junio de 2018

Bolivia: la ciudadanía, las plataformas ciudadanas y el autoritarismo




Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

Las desafortunadas declaraciones de Ernesto Suárez Sattori nos demuestran que en política la lengua suele ser una bestia que todos tenemos que dominar. Sin embargo, también es una muestra que la sociedad boliviana se ha acostumbrado al autoritarismo. Ya lo mencionaba H. C. F. Mansilla: “Conociendo las actividades políticas en América Latina, paulatinamente me di cuenta de que el ejercicio continuado de la política es la suma de la indignidad y la obscenidad”.

En “Pueblo enfermo” tenemos un retrato de la sociedad boliviana y como se desenvuelve. Para no sentirnos especiales, los males que describe Arguedas son muy comunes en el tercer mundo y América Latina. Sin ir muy lejos José Enrique Rodó en una misiva le decía a don Alcides… “Los males que usted señala […] no son exclusivos de Bolivia: son, en su mayor parte y en más o menos grado, males hispanoamericanos, y hemos de considerarlos transitorios […]. Usted titula su libro Pueblo enfermo. Yo lo titularía Pueblo niño. Es concepto más amplio y justo quizá […].” Es posible que el fundador del arielismo esperaba que algún día los pueblos de América Latina se desencanten de ellos mismos. Lamentablemente, ese desencanto nunca sucedió en el caso boliviano y el exabrupto de Ernesto Suárez y de muchos otros miembros del actual gobierno, muestran el infantilismo político que es nuestro pan de cada día en cualquier esfera del Estado.

La política se muestra como el ejercicio de llegar al poder y el Estado como botín del cual solamente los elegidos podrán beneficiarse de los recursos públicos. ¿Dónde queda la democracia? La respuesta es simple, la democracia es la excusa utilitarista para que los autoritarios lleguen al poder. Es la forma de legitimar su dominio. El escenario que describo no parece nada alentador para la defensa de las libertades y de las instituciones democráticas. Parece, que nuestro destino se encuentra en la lucha sin sentido de la suplantación de clase y seguir reproduciendo un círculo vicioso infinito.

Para poder comprender el futuro cercano y el escenario de gobernabilidad en Bolivia es necesario mencionar algo que todos los bolivianos tenemos en común: esperanza de mejores días para todos. Es así que la ciudadanía y las plataformas ciudadanas tienen la capacidad de mostrarnos un nuevo horizonte. Ante la falta de líderes políticos que defiendan las libertades el orden espontáneo hizo que los ciudadanos tomaran partido para su defensa. Es así como los individuos comenzaron a crear plataformas ciudadanas las cuales en la actualidad son los defensores y pilares fundamentales de la democracia. Esto parece molestar no solamente al gobernante Movimiento Al Socialismo, sino también, al Movimiento Demócrata Social, partido que se dice opositor, pero que con el pasar de los días va demostrando que es muy parecido al oficialismo. Ambos, son intolerantes al diálogo y al debate, pretenden ser la única alternativa posible para el país y censuran sin ningún miramiento a todo partidario que piense u opine diferente. Ellos, no conocen de la tolerancia, ni del respeto a las libertades, mucho peor podrán saber que es la democracia.

Ernesto Suárez Sattori nos da un gran mensaje a toda la ciudanía, es momento que los individuos y plataformas ciudadanas nos involucremos en política, ya que si no lo hacemos, seremos cómplices de entregar el futuro de Bolivia a manos de los autoritarios de siempre. Si no tenemos la capacidad de entrar en la arena política, simplemente nos convertiremos en observadores y veremos como el poder pasa de un tirano a otro.

El futuro depende de cada uno de nosotros, las libertades y la democracia, hoy están en nuestras manos. No permitamos, que los autoritarios de siempre sigan quitándonos nuestras libertades y demostrémosle que los dueños del poder somos nosotros.








[*] Politólogo

martes, 15 de mayo de 2018

Incahuasi y el pernicioso estatismo





Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

Algo que parece debemos agradecer los bolivianos al Movimiento Nacionalista Revolucionario y la desastrosa revolución de abril de 1952 es nuestro amor irracional hacia el estatismo. En la actualidad, esa emoción incontrolable al Estado sigue trayéndonos más problemas que beneficios. Hoy, toda la clase política boliviana, ya sea el oficialismo, o la oposición, siguen con devoción y sin ningún tipo de crítica la idea de que el Estado es el pilar fundamental del desarrollo y que los individuos no tienen la capacidad innovar sin su control y ayuda.

Incahuasi es el más claro ejemplo de como el estatismo es capaz de destruir el desarrollo y crear una rencilla entre dos departamentos: Chuquisaca y Santa Cruz. Ya en la revolución de la década de los 50’s del siglo XX adquirimos la costumbre de vivir de la renta que nos da el Estado por la materias primas, hábito que seguimos conservando. El campo de Incahuasi no es otra cosa que la práctica de una de nuestras costumbres. Es inaudito que en pleno siglo XXI los representantes de estos dos departamentos entren en peleas y medidas de presión por la renta petrolera, bajo la excusa de que necesitan del dinero para desarrollar su respectiva región. Tal argumento carece de sentido, ya que un porcentaje superior al 70% de la renta petrolera va al gasto corriente y aumento de la burocracia del gobierno regional.

La clase política boliviana parece olvidar que el Estado es ineficiente y olvidan de manera generosa que son los individuos los cuales son los que desarrollan el lugar donde viven. Tanto Santa Cruz como Chuquisaca en caso de que fueran realmente autónomos, tendrían la capacidad de dar incentivos impositivos, los cuales serían impuestos bajos para que los individuos vayan a invertir a las regiones correspondientes y así crear empleo formal y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Desgraciadamente, no es así y el discurso de parlamentarios, autoridades regionales y gran parte de la población es clamar por la renta petrolera pensando ingenuamente que de esa manera el gobierno regional llevará el desarrollo y progreso que tanto añoran y necesitan. Los representantes políticos no tienen la capacidad de pensar que los bolivianos vivimos en un infierno fiscal, que el Estado sufre de gigantismo y que todas las acciones que toma el gobierno central, las gobernaciones y los municipios no son inversiones, sino, gasto público. Parecen desconocer que las instituciones estatales no generan ganancias, que simplemente gastan dinero que les llega de los impuestos de los ciudadanos, las empresas y de la explotación de los hidrocarburos.

Nuestros representantes políticos de cualquier nivel del Estado parecen desconocer que el comercio informal es parte de la política estatista la cual pone muchas trabas para la creación del empleo formal y no así como repiten sin ningún tipo de razonamiento, que es un problema de educación.

Incahuasi es la más clara muestra de que nos gusta fomentar nuestra pobreza, quitarle a los individuos la capacidad creadora y enseñarnos a todos a que el Estado en un acto benevolente nos de unos cuantos pesos para sentirnos mejor y protegidos. Bolivia con estas actitudes se encuentra una vez más postergada, y lo único que nos dice que somos ricos es la propaganda gubernamental.

Nuevamente, estamos recorriendo el camino para que Bolivia una vez más se nos muera. O cambiamos de paradigma y tomamos cada uno de nosotros nuestro destino, o vamos a paso certero hacia el desastre.


[*] Politólogo

jueves, 22 de febrero de 2018

Bolivia 21F: la victoria pírrica de la ciudadanía





Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

Tras dos años del referéndum constitucional llevado a cabo el 21 de febrero de 2016 donde los ciudadanos le dijeron no al régimen de Evo Morales de ir a otra elección nacional y tras la luz verde que le dio el Tribunal Constitucional Plurinacional el 28 de noviembre del año pasado para ser reelegido de manera indefinida bajo la excusa de la prevalencia de convenios internacionales sobre la Constitución Política del Estado, habilitando la repostulación de Evo Morales y Álvaro García Linera para los siguientes comicios electorales generales los ciudadanos salieron el 21F a las calles manifestando su malestar mediante un paro nacional, marchas y bloqueos. Más allá de los análisis exitistas y del redundante discurso de la victoria ciudadana en la calles contra el régimen es momento de bajar de la nube de la victoria pírrica y ver de manera fría el escenario político.

Según el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina países como Venezuela y Bolivia son democracias y no dictaduras. Ya que existe división de poderes: ejecutivo, legislativo, judicial y electoral. No son regímenes de partido único, existe una oposición (inerte e inútil) contra el gobierno constituido. Los ciudadanos salen libremente a protestar, incluso lo hacen frente al presidente en un evento como el Dakar como lo hizo el piloto boliviano Leonardo Matínez pidiendo el respeto de la constitución y el referéndum.

En Bolivia estamos bajo una tiranía muy inteligente que utiliza la democracia a conveniencia y la ciudadanía utiliza formas de protesta muy convencionales como la de finales de los 70's del siglo XX. Parece que no nos damos cuenta que el método de lucha no funciona, si fuera efectivo Nicolás Maduro hace mucho ya no sería presidente de Venezuela debido al centenar de protestas en las calles contra su gobierno. Empero, teniendo el ejemplo del país caribeño los bolivianos insistimos en las protestas tomando las calles con paros, marchas y bloqueos. Parece que una maldición estuviera sobre nosotros.

¿Qué mal sufrimos entonces? La respuesta es simple: la apolítica. El régimen en 12 años se ha empeñado en hacernos pensar que el quehacer político es execrable. Activistas y plataformas ciudadanas parece que le han tomado la palabra al gobierno y sus protestas tal como lo mencionó el Rector de la Universidad Mayor de San Andrés en una multitudinaria manifestación en defensa del referéndum es que la movilización no es política y que esto es una muestra del empoderamiento ciudadano. Olvidando generosamente, que el ciudadano goza de derechos políticos y debe ejercerlos. Lamentablemente, la masa en las calles no goza con representación política y esto es muy conveniente para Evo Morales y el Movimiento Al Socialismo.

En nuestra historia reciente Carlos Mesa Gisbert menciona en Presidencia Sitiada: memoria de mi gobierno que Gonzalo Sánchez de Lozada utilizó la paradoja del objeto inamovible y la fuerza irresistible para explicar los sucesos que pasaron en febrero y octubre de 2003. El 17 de octubre se dio el choque de la fuerza irresistible contra el objeto inamovible, donde la fuerza quebró al objeto. A partir de ése momento se configura el actual escenario político boliviano. La fuerza irresistible tenía representación política: Evo Morales y el Movimiento al Socialismo; al igual, que el objeto inamovible era Gonzalo Sánchez de Lozada y la cúpula del Movimiento Nacionalista Revolucionario. Tal escenario es muy lejano hoy. Los partidos políticos de la oposición no logran cautivar a la multitud descontenta, tampoco logran generar una propuesta diferente a la gubernamental. Unidad Demócrata la alianza opositora se encuentra conformada por Unidad Nacional (perteneciente a la Internacional Socialista) y el Movimiento Demócrata Social (partido socialdemócrata).

Al no existir una propuesta diferente el escenario político boliviano se resume en la lucha de la izquierda revolucionaria en el poder contra la izquierda deslactosada donde el Estado es un botín político donde la administración pública anda en expansión a costa de la población y la ciudadanía descontenta sin representación política parece esperar una propuesta liberal que no existe en el sistema político.



[*] Politólogo

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Sobre el conflicto médico y el trabajo parlamentario




Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

En Bolivia el Código del Sistema Penal Boliviano promulgado por el presidente en ejercicio Álvaro García Linera, nos demuestra por un lado: que la revolución comenzada hace más de diez años no tiene frenos, que el debate, el diálogo son cosas del pasado neoliberal y prerevolucionario. Al momento de promulgar el código nos demostró el carácter totalitario del Movimiento Al Socialismo: “las cosas están consumadas he firmado el nuevo código de procedimiento penal, se acabó el debate ya no hay nada más que hacer. Hay que aplicar el Código”; por otro lado, nos demuestra el deficiente trabajo parlamentario, no solamente de la oposición, sino también del oficialismo. Aunque a estos últimos quedan indultados por la historia, debido a que las revoluciones barren con todo lo que tienen en frente, su accionar siempre será desastroso, tal como lo evidencia Walter Benjamin en su Tesis sobre la filosofía de la historia donde el Angelus Novus tiene un parecido similar al ángel de la historia que avanza sin cesar y cuando para y observa para atrás ve el desastre acaecido por su furibundo paso, lo mismo sucede con las revoluciones.

Los médicos en Bolivia se encuentran cerca de los 40 días de paro, debido al artículo 205 del Código del Sistema Penal que criminaliza la profesión de la medicina, los días pasan y radicalizan la protesta, huelgas de hambre y bloqueos de avenidas, calles y carreteras de parte de profesionales en salud se establecen en todo el territorio. Empero, esto no parece molestar en lo más mínimo al gobierno que dio un ultimátum a los dirigentes del Colegio Médico de Bolivia, ya que la salud pública depende del Estado, el gobierno tiene la posibilidad de restituir el servicio a la población a mediados del mes de enero de 2018 con médicos llegados de Cuba y Venezuela. Así minimizar el conflicto y quitar una medida de presión a los galenos. El presidente Evo Morales en vez de realizar una apertura al diálogo mencionó: “No es posible que algunos médicos ya se sientan como confesos en temas de negligencia médica, cuestionar el artículo 205 del Código significa ser confesos en negligencia médica”.

Aunque los médicos tomaron medidas extremas, son habituales y casi parte del acervo del folclore nacional. El conflicto va más allá de los médicos, ya que diferentes colegios de profesionales como el de abogados, los ingenieros y los auditores, junto con el sector del transporte se van plegando a la protesta. Los dirigentes de los profesionales en abogacía mencionan que el código es un homúnculo, que el artículo 205 no solamente criminaliza la práctica médica; sino también, criminaliza todas las profesiones y oficios. El código además criminaliza la protesta en un artículo denominado “atribución de los derechos del pueblo”. De esta forma avanza la revolución democrática y cultural en Bolivia, criminalizando y quitando libertades de todos los ciudadanos que se oponen al régimen.

Lo que nos debe llamar la atención es el nulo trabajo parlamentario, donde nuestros representantes se han olvidado que la Asamblea Legislativa Plurinacional más allá de ser una máquina creadora de leyes (a favor del régimen) es un lugar de debate y diálogo. Ya a mediados del siglo XX, Manuel Rigoberto Paredes en Política Parlamentaria en Bolivia mencionaba: “La ineptitud intelectual constituye en política una gran cualidad” y podemos evidenciarlo en la actualidad. Nuestros legisladores, del oficialismo y la oposición no tienen ningún tipo de sonrojo, ya que al momento de tratar el Código del Sistema Penal Boliviano desconocían sobre la existencia de la bioética y de sus cuatro principios: de autonomía, de beneficencia, de no maleficencia y de justicia. Estos cuatro principios son parte de la profesión médica y son negados por el código creado por nuestros congresistas. Ante su ineptitud, los médicos, los profesionales en diferentes áreas y el gremio del transporte parecen sumarse a las medidas tomadas por los galenos, ya que nuestros representantes fracasaron al realizar su trabajo. Los errores de nuestros parlamentarios, deben encontrar lamentablemente soluciones en las calles.   
   






[*] Politólogo 

martes, 5 de diciembre de 2017

Simulación Democrática



Jorge Roberto Márquez Meruvia[*]

La búsqueda del populismo por el poder total no tiene freno, ni diferencia ideológica, ya que no importa que los gobernantes sean de izquierda o de derecha. El único proyecto que tienen es la toma del poder por el poder. En Bolivia el 28 de noviembre el Tribunal Constitucional Plurinacional dio luz verde a la cuarta reelección de Evo Morales. Para tal decisión el T.C.P. en su fallo menciona la aplicación preferente de la Convención Americana sobre Derechos Humanos por ser una norma más favorable sobre derechos políticos. Declarando inconstitucionales cuatro artículos de la Constitución Política del Estado (156, 168, 285.II y 298) y cuatro artículos de la Ley del Régimen Electoral [64 inc. d), 65 inc. b), 71 inc. c) y 72 inc. b)].

Al gobierno parece no importarle las cuestionantes que plantea dicho fallo: sí un órgano estatal puede declarar la inaplicabilidad de la Constitución Política del Estado, ¿qué norma es realmente aplicable?, ¿cuál es el límite?, ¿dónde queda la seguridad jurídica? Son preguntas que no tendrán eco ni respuesta de los órganos que administran el Estado boliviano. Tras el fallo la ciudadanía encabezada por los jóvenes tomó las calles en protesta por la decisión, ya que el año 2016 un referéndum negó a las altas autoridades del país ir a una futura reelección. Es bajo ése peculiar escenario que el pasado 3 de diciembre se llevó a cabo las elecciones judiciales.

Para la oposición al régimen de Evo Morales las elecciones del 3D tenían el carácter de un plebiscito donde una vez más los bolivianos le dirán no a una cuarta reelección. Empero, más allá de la contundente victoria de los votos nulos las actuales autoridades no parecen preocuparse por la baja legitimidad de los magistrados electos. El 3 de diciembre Bolivia vivió una simulación democrática, el fallo del T. C. P. destruye el Estado de derecho y es la muestra clara de que el Órgano Ejecutivo domina a placer tres de los cuatro órganos que conforman el Estado: el Órgano Ejecutivo, el Órgano Legislativo y el Órgano Judicial. El Órgano Electoral se encuentra supeditado a los tres órganos anteriormente mencionados y puede sufrir una fuerte caída en su credibilidad e independencia sean cuales fueren los resultados de las elecciones judiciales. El mayor perdedor del proceso electoral único en el mundo para la elección de las más altas autoridades judiciales será el Órgano Electoral Plurinacional que tendrá que afrontar las elecciones generales posiblemente siendo mal vista por gran parte de la población.


Simular que aún vivimos en una democracia es la principal arma de los populistas y el Movimiento Al Socialismo partido gobernante lo sabe. Nicolás Maquiavelo mencionaba en El Príncipe que un buen príncipe debe crear las condiciones para que el pueblo crea que toma las decisiones importantes y estos deben elegir entre las opciones que la autoridad al mando les da. Esto es lo que ha ocurrido en Bolivia el 3D. Los postulantes a magistrados fueron elegidos por la Asamblea Legislativa Plurinacional donde el partido gobernante tiene los 2/3 en ambas cámaras. Participó el Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana, desmarcándose únicamente la Universidad Mayor de San Andrés. El C.E.U.B. tenía como fin ver las actitudes académicas y las competencias de los postulantes. El show fue armado e interpretado a la perfección y una vez más la oposición al régimen simplemente hizo acto de presencia frente al avance del Proceso de Cambio. Todos, fueron las fichas que el gobierno las movió magistralmente. Cabe mencionar que el 70% de los postulantes a magistrados fueron funcionarios en distintas instituciones estatales.

El gobierno boliviano demuestra cada vez más sus ambiciones totalitarias y tiene obnubilada a la población con el simulacro democrático y el supuesto Estado de derecho existente. Prefiere que las multitudes salgan a las calles reclamando que cada día que pasa la democracia se encuentra en agonía; mientras las masas toman las calles el gobierno sigue su avance hacia el poder total y el próximo golpe es hacia la libertad de prensa con el Proyecto de Ley N° 414/2017-2018: de Información Responsable. 

          







[*] Politólogo