lunes, 3 de octubre de 2016

La paz NO se condiciona




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Los colombianos han hecho historia el 2 de octubre de 2016. Con el 50,2% de los votos le dijeron NO y rechazaron el acuerdo de paz entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) contra 49,7% que le dijeron sí al acuerdo. No debemos olvidar que éste proceso electoral conto con el 60% de abstención. El romanticismo del “sí” no pudo cambiar la realidad del escenario catastrófico de más de 50 años de conflicto armado donde el 80% de afectados son ciudadanos. El borrón y cuenta nueva que representaba el “sí” por la paz no pudo desaparecer bajo el tapete el dolor de miles de familias colombianas que perdieron a sus seres queridos. La victoria del NO representa que los ciudadanos le dicen a su gobierno y a la guerrilla que la paz NO se condiciona.

El expresidente Álvaro Uribe que encabezaba el voto por el NO mencionó a los medios de comunicación que “la paz es ilusionante, los textos de La Habana son decepcionantes”. Después de la victoria del NO en el plebiscito, podemos estar seguros que actuó el espíritu crítico. Al respecto Enrique Fernández mencionaba hace un par de meses que “Cuando es una manifestación del espíritu crítico, ese par de letras surge tras un análisis profundo y auténtico que realiza quien lo emplea. No pensamos, por lo tanto, en la negativa que llevan a cabo seres caprichosos, sin deseos de luchar contra sus prejuicios, supersticiones e insuficiencias. Es innegable que cualquiera puede pronunciar esa voz, incluso escribirla con letras descomunales, salvo si alguna patología se lo impide. Lo que no todos pueden hacer es sostener esa posición frente a variados detractores. Más no se debe imaginar solo al prójimo que rechaza tal postura, pues podemos ser también nuestros propios enemigos. No es infrecuente que alguien se proclame cansado de una situación determinada y, poco después, se retracte, sea expresa o tácitamente. El desafío es ser consecuentes con esa decisión”.

El escenario colombiano es complicado como en cualquier otra zona del mundo donde existe un conflicto armado. La impopularidad de la guerrilla y el control que tiene en varias zonas del país es muy conocida por la ciudadanía colombiana. Además, hay que mencionar que estos territorios tienen su “propia moneda” que es la pasta base de cocaína y su cuidado a plantaciones de coca y “cobro de impuestos” a los narcotraficantes para llegar a su materia prima ha salido en medios internacionales gracias a documentales. El acuerdo FARC-Gobierno tenía entre sus puntos que los líderes guerrilleros podían participar activamente en política y que ninguno asumiera responsabilidades sobre sus crímenes. Es posible que esos puntos del acuerdo hayan calado en gran parte de los votantes que irían por el “sí”.

El resultando también demuestra la polarización del escenario político colombiano. Sin embargo, tiene la capacidad de mostrar al mundo que la paz se debe construir y seguir trabajando para conseguirla, ya que el romanticismo de un “sí” no hubiera podido convertir a los guerrilleros de la FARC en beatos de la noche a la mañana. La paz en Colombia es un proceso de largo plazo donde uno de sus pasos más importantes es el cese al fuego y la futura transformación de guerrilleros a ciudadanos.

Colombia le ha demostrado al mundo el valor de la democracia y el ejercicio de la ciudadanía. El NO representa que la paz no debe tener condiciones y que debe ser construida por todos.  




[*] Politólogo 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Reflexionando nuestra coyuntura




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Deje mi columna semanal debido a que decidí escribir sobre algún tema que tenga que ver con la coyuntura. Fue un consejo que recibí de un amigo que me recomendó que tomara temas de coyuntura después de haber tenido “éxito” con una breve entrevista para un programa radial sobre el encontrón entre María Galindo y Maricruz Ribera. Aunque ambos no compartimos ese tipo de “éxito” por ser parte de la banalidad que nos caracteriza como sociedad (mal que podemos ver en diversas sociedades del ancho mundo). Hoy mi modesta columna de opinión tocará posiblemente los temas de coyuntura del país.

Los noticieros de televisión pasan la semana con tres temas centrales: la crónica roja, la crónica rosa y los accidentes de tránsito. El crimen y todo lo que podemos relacionarlo ocupan más del 75% de los informativos; el porcentaje restante es campeado por los accidentes de tránsito los cuales aburren hasta el cansancio, ya que son recurrentes, cosas como por ejemplo el exceso de velocidad, el mal uso del cinturón de seguridad o, en el mejor de los casos gente imprudente que al estar delante de un volante decide beber alcohol en exceso y conducir; la crónica rosa también tiene un sector relevante, la farándula tiene sectores generosos que nos tienen al borde de nuestras emociones, el caso más sonado de la pasada semana fue la separación de Brad Pitt y Angelina Jolie.

Al parecer los productores de estos espacios informativos televisivos olvidan cosas básicas como por ejemplo la “Teoría de la acción comunicativa” de Habermas, el “Homo Videns: la sociedad teledirigida” de Sartori y en el caso boliviano un texto que merece ser revisado “La dictadura del cuarto poder” de Octavio Gutiérrez y Enrique Fernández.

Entre lo llamativo e interesante podemos mencionar el proceso que instauro la ministra de comunicación Marianela Paco sobre memes sobre su sombrero por el cual se siente discriminada. Memes que por cierto fueron compartidos por políticos opositores al gobierno, que ahora se encuentran procesados. Por tal motivo, muchos levantaron el grito al cielo sobre el manejo de la justicia por parte del gobierno. Obviamente, desconocen que el manejo de la justicia por quienes gozan con el poder es un mal que viene desde la colonia. La nota graciosa viene gracias a la presidente del consejo municipal cruceño la arquitecta Angélica Sosa que nos dio el prototipo del infantilismo político al no ser invitada en la testera en la inauguración de la FEXPOCRUZ y amenazo con subirle los impuestos para la siguiente gestión; actitud emocional y sin sentido como posiblemente de muchos políticos del país. Lo triste fue llevado a cabo por el septuagenario burgomaestre Percy Fernández que dio un inconexo discurso en la sesión de honor del consejo municipal donde respecto al sistema de salud gratuito municipal menciono “esto es poético, vaya a saber si es verdad”. Estás actitudes del alcalde deberían preocupar a los ciudadanos ya que el manejo del municipio parece ya no depender de Percy Fernández, sino más bien, de otros oscuros personajes y la figura de él pasa a ser simbólica, una especie de títere o muñeco.

Todo lo anteriormente mencionado parece afirmar el trabajo de psicología colectiva “Política parlamentaria de Bolivia” de Manuel Rigoberto Paredes donde menciona: “La ineptitud intelectual constituye en política una gran cualidad”. Su autor se refería simplemente al parlamento. Empero, en la Bolivia de hoy puede aplicarse a toda la clase política y a todos los niveles institucionales del Estado.

Para terminar me voy a referir a la pésima publicidad de CORIMEXO. Después de un estudio minucioso sobre dos anteriores anuncios del mismo tipo, el último es el peor.   



[*] Politólogo 

domingo, 11 de septiembre de 2016

El tamaño de mi esperanza




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

“El tamaño de mi esperanza” es el nombre de un ensayo escrito por Jorge Luis Borges publicado en 1926. Su autor trato de desterrarlo de su obra, sin embargo, tal acción no tuvo éxito. María Kodama menciona que en 1971 en Oxford mientras se encontraban dialogando con unos admiradores uno de ellos menciono “El tamaño de mi esperanza”. La reacción de Borges fue negar la existencia de ese texto. Al día siguiente ese estudiante telefoneo a Borges para informarle que efectivamente tal libro existía y que se encontraba en la biblioteca Bodleiana. Vano fue el intento del autor para dar por desaparecida esa obra.

Para poder comprender el futuro cercano y el escenario de gobernabilidad en Bolivia tomo prestado el nombre del ensayo de Borges; ya que todos los bolivianos tenemos algo en común: esperanza de mejores días para todos. El escenario de gobernabilidad en Bolivia tiene como “momento constitutivo” la victoria de la democracia un 10 de octubre de 1982. El gobierno de Hernán Siles Zuazo tenía dos grandes retos: el primero, resolver la crisis derivada del sistema Nacional Revolucionario creado en 1952; la segunda, crear instituciones democráticas fuertes. En ambas, su gobierno fue un fracaso y termino renunciando. Continuando con el lenguaje zavaletiano otro “momento constitutivo” sucede en 1985 con el Decreto Supremo 21060 y la nueva política económica. Fue Víctor Paz Estenssoro quien puso fin al sistema Nacional Revolucionario que él mismo creo tras hacerse con el poder en la revolución de abril de 1952. Estos dos hitos marcan el principio de la joven democracia boliviana.

 En 1989 los bolivianos pasamos por el “empate catastrófico”, el “triple empate”, tuvo como solución el cruzar puentes sobre “ríos de sangre”. Por primera y única vez en nuestra historia quien había resultado tercero en elecciones generales se convierte en presidente de Bolivia. La “banda de los cuatro” había cometido su fin y Jaime Paz Zamora es presidente de Bolivia pactando con Hugo Banzer Suárez quien en la década del 70 perseguía a los militantes del MIR del cual Paz Zamora era su jefe máximo. El gobierno de Jaime Paz Zamora evidencio que en democracia el pacto político era necesario. Pacto político que fue mal entendido en una incipiente democracia como la boliviana.

El periodo de los 90 del siglo XX es rotundamente importante para entender la Bolivia de hoy. En el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada el año 1995 es clave para comprender Bolivia hoy. Dos reformas son la base del Estado boliviano. La participación popular tiene una ambición más allá de llevar los recursos del Estado a los nuevos municipios, es también, llevar el Estado a los ciudadanos que se encuentran lejos del eje troncal. La actual autonomía es una evolución de la participación popular, la cual por cierto, fue y es mal comprendida por gran parte de los bolivianos; empero, es una base institucional y modernizadora de la administración del Estado. La capitalización fue una reforma desbordante en una democracia joven y en una sociedad que a momentos confundía la libertad con el libertinaje. Actualmente esa medida es totalmente criticada, olvidando los bonos sociales que se crearon gracias a ella como ser: el Bonosol que hoy lo conocemos como la Renta Dignidad.

Comenzando el siglo XXI observamos la radicalización de los discursos campesinos con base en el Chapare y el descontento de la población por las coaliciones gobernantes que entendieron el pacto político como la excusa para tener un pedazo de poder. Claro ejemplo de la avaricia partidaria es el gobierno de Hugo Banzer Suárez gracias a la conocida megacoalición. El año 2003 es el punto de quiebre, donde las coaliciones de gobierno no representan a grandes sectores de la población y medidas antipopulares como el impuesto al salario o el rumor de exportar gas por puertos chilenos desencadena olas de violencia donde Sánchez de Lozada debe renunciar a su segundo mandato. Hasta el año 2005 el escenario de gobernabilidad es incierto y lleno de indecisiones.

Evo Morales se hace con el poder en 2005. Entre sus medidas de gobierno se llevan a cabo la Asamblea Constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos que fueron capitalizados en la década del 90 del siglo pasado. También es la clara muestra de que la sociedad boliviana no admitía las coaliciones de gobernantes. Con el pasar de los años se radicalizo el discurso del partido gobernante. Bajo ideas de izquierda intenta gobernar bajo la tuición de los movimientos sociales, olvidando que tales sectores tienen pedidos meramente particulares. Claro ejemplo del agotamiento de esa forma de gobernar es el conflicto con los cooperativistas mineros y la muerte de un Viceministro. La prebenda y el clientelismo son la base para mantener contentos a esos movimientos sociales y el tratar de ir en contra sus intereses es contar con un aliado menos que actuara con violencia por volver a tener los favores del partido gobernante y beneficiarse del Estado.

Después de esa breve descripción del escenario de gobernabilidad en Bolivia, el futuro una vez más es incierto. Afortunadamente, no todo se encuentra perdido. El pacto político juega un papel muy importante para las nuevas generaciones. El pacto político entendido como dialogo, como la base para escuchar al otro, tolerarlo, entenderlo y compartir ideas. Contra la nefasta hegemonía del poder por un único proyecto que no encuentra delante suyo ciudadanos, sino simplemente enemigos.

El pacto político es el camino que debemos comenzar. “Ése es el tamaño de mi esperanza”. Obviamente, sin optimismo ya que podemos caer en manos de demagogos en el trayecto.



[*] Politólogo 

lunes, 29 de agosto de 2016

Lo humano y lo político



Descargar: PERCONTARI 10

Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

…un príncipe que quiera conservar su autoridad deberá aprender a no ser bueno y usar ese conocimiento, o prescindir de su uso, según las necesidades que se presenten.
Nicolás Maquiavelo

Aristóteles fue quien se ocupó del denominado “zoon politikón” que hacía referencia al animal que vivía en la polis de la Grecia clásica, puede entenderse también como “animal cívico”. Actualmente el “zoon politikón” se lo comprende como “animal político” gracias a las traducciones y posiblemente un error intencional de Santo Tomas de Aquino. Para ambos autores el hombre tenía la capacidad innata de vivir en sociedad y por ende interesare en lo político. La única forma de que se desarrolle el individuo es teniendo la capacidad de vivir en sociedad. Debido a que el individuo debe vivir rodeado de otros individuos existe desde la antigüedad una ligazón entre lo humano y lo político.

Conocemos que el término política ha sido transmitido por la obra de Aristóteles que lleva por nombre Política, tal obra es considerada como el primer tratado sobre la naturaleza, las funciones y las divisiones del Estado, también toca las diferentes formas de gobierno. Durante siglos se ha empleado el término política para indicar (en la mayoría de los casos) obras dedicadas al estudio de aquella esfera de actividad humana que de una u otra forma logran hacer referencia a las cosas del Estado. En la edad moderna el término acuñado por Aristóteles pierde su significado original, poco a poco va siendo sustituido por otras expresiones como por ejemplo: ciencia del Estado, filosofía política, doctrina del Estado, ciencia política, etc., y se emplea para indicar la actividad o el conjunto de actividades que tienen como término la referencia polis, es decir el Estado. De la actividad política se encarga el sujeto, el individuo, razón por la cual pertenecen a la esfera de lo político actos como el ordenamiento (o prohibición) algo con efectos vinculantes para un determinada sociedad, el ejercicio de domino exclusivo en un determinado territorio, el legislar, el legislar con normas validas, etc. Pertenecen también a la esfera de la política acciones como: conquistar, mantener, defender, ampliar, abatir, reforzar, trastornar el poder estatal, etc.

Para los hombres la sensación de no tener poder sobre las demás personas en los hechos resulta insoportable: el hombre se siente desvalido y miserablemente mal; sin embargo, en el mundo en que vivimos actualmente, puede ser peligroso demostrar demasiadas ansias de poder político o actuar abiertamente para obtenerlo. El hombre debe mostrarse decente y equitativo, de modo que debe ser muy sutil, agradable y simpático y, al mismo tiempo, artero; democrático pero engañoso.

Nicolás Maquiavelo mencionaba: “Todo hombre que intente ser bueno todo el tiempo terminará arruinado entre la gran cantidad de hombres que no lo son”. Toda interacción humana siempre tiene una cuota de engaño en diferentes escalas o niveles, podemos afirmar que en cierta medida la diferencia de lo humano y lo animal es su capacidad de embaucar. Los mitos griegos, en el Mahabharata de la India, en la leyenda épica de Gilgamesh del Oriente Medio, el uso de prácticas engañosas es un privilegio de los dioses. Ulises uno de los grandes hombres de la mitología, fue valorado por su habilidad de rivalizar con la capacidad de los dioses, robarles algunos de sus poderes divinos y tener el atrevimiento de competir con ellos en agudeza de ingenio. Las artes del engaño se han desarrollado en conjunto con las civilizaciones y es un arma muy poderosa en el juego de la toma del poder político.

El poder es amoral. Una de las habilidades de los hombres será aprender a ver circunstancias, en lugar de, simplemente, el bien o el mal. En el juego por la lucha del poder político los hombres utilizan estrategias, debido a que es un juego social. Baltasar Gracián, cortesano del siglo XVII expresaba: “Mucha gente invierte su tiempo en estudiar las características de animales o de plantas. ¡Cuánto más importante sería estudiar a la gente con que tenemos que vivir o morir!”. El juego por el poder político puede tener costos bajos o altos, tal como mencionaría Nietzsche: “El valor de una cosa a veces no radica en lo que se logra con ella, sino en lo que se paga por ella, es decir, lo que nos cuesta.”

Lo humano y lo político, ese idilio eterno desde que existe el hombre.   

Descargar: PERCONTARI 10



[*] Politólogo 

viernes, 26 de agosto de 2016

3 modelos de liderazgo para comprender Bolivia




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Carlos Matus, hombre que la historia ha olvidado y que fue creador de una escuela de “Políticas de Estado y Desarrollo Local” con importantes aportes teóricos y prácticos. Entre los aportes casi olvidados Matus es la que hace una distinción sobre tres modelos de liderazgo. Con los modelos que describe podemos ver y explicarnos el escenario boliviano antes y después del fatal desenlace de mineros y un viceministro de Estado muertos.

Los modelos de liderazgo son: Chimpancé, Maquiavelo y Gandhi.

El modelo Chimpancé, tiene como base el trabajo del antropólogo y primatólogo de nacionalidad holandesa Frans de Waal sobre el comportamiento de poder en comunidades de chimpancés, en éste modelo, prevalecen las rivalidades y alianzas que tiene como finalidad de mantener el poder por el poder. Caracterizado por la imposición de la fuerza para conducir a la manada al azar (a ninguna parte). No se puede evidenciar la existencia de un proyecto de largo o corto plazo. El proyecto es el simio de turno que tiene la capacidad de imponer su fuerza y el simio de turno es el proyecto.

El modelo Maquiavelo, supone un comportamiento un poco más refinado y menos salvaje que el primer modelo. Quien ejerce el poder goza de ser alguien que se alfabetiza, logra desarrollar de manera relativa su inteligencia y tiene la capacidad de poner sus valores embrionarios al servicio de un proyecto colectivo. Lamentablemente, el proyecto se confunde con él, en un juego maniqueísta simple en una combinación binaria amigo-enemigo donde todo recurso tiene validez para desaparecer al adversario bajo un pretexto común, o una ideología.

El modelo Gandhi, al contrario de las dos mencionadas anteriormente, tiene como base la fuerza moral y el consenso. Es un escenario donde no existen los enemigos. Las ideas y argumentos están en constante movimiento y tienden a prevalecer sobre el ejercicio de la fuerza y el mesianismo. Éste modelo, ya no trata de derrotar sino de ganar al otro; del reencuentro, de escucharlo, de tolerarlo, entenderlo y perdonar. Superando los antagonismos y las visiones dogmáticas, dejando de lado los prejuicios en una sincera actitud de ver al otro como a uno mismo. Claro ejemplo de que es posible la práctica del tercer modelo son las actitudes que fueron llevadas a cabo por Nelson Mandela y las políticas llevadas a cabo en su gobierno como la “Comisión para la verdad y la reconciliación”.

Los tres modelos explicados nos ayudan a comprender Bolivia y a varios países del ancho mundo. También, es una crítica a nuestra sociedad porque los líderes son un reflejo de nosotros. En 1909 Alcides Arguedas relata que había recibo una carta de José Enrique Rodó sobre “Pueblo enfermo”, en la que éste le decía: “Los males que usted señala […] no son exclusivos de Bolivia: son, en su mayor parte y en más o menos grado, males hispanoamericanos, y hemos de considerarlos como transitorios […]. Usted titula su libro Pueblo enfermo. Yo lo titularía Pueblo niño. Es concepto más amplio y justo quizá […]”. Para Arguedas de todos los reparos a su obra, la de Rodó fue la que más impresión le produjo.

¿En cuál de los tres modelos nos encontramos descritos los bolivianos?       



[*] Politólogo 

lunes, 15 de agosto de 2016

191 años descritos en el libro de arena




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Debemos recordar que entre las cualidades que hacen que el libro de arena sea un texto fascinante es que es infinito, su numeración no tiene orden ni correlación, ya que al ser infinito las cualidades antes mencionadas son posiblemente innecesarias. Las hojas que leemos, o que en algún momento llamaron nuestra atención jamás las encontraremos nuevamente. El azar y nuestra hambre de conocimiento pueden hacer que lleguemos al umbral de la locura al entrar a sus páginas; hay leyendas que mencionan que probablemente el libro de arena se encuentre maldito. Recuerdo que mientras lo hojeaba un día haber encontrado una sentencia de uno de los discípulos de Paracelso: “aquí, bajo la luna, todo es mortal”.

Ya que el libro de arena es infinito, me puse a buscar pasajes de la historia de Bolivia. Tal ejercicio que parece tan peculiar; buscar la historia de Bolivia, es tan común como buscar la historia del Reino Unido, Etiopía, Nueva Zelanda o Panamá. El buscar vestigios de la historia boliviana en el libro de arena, no debería asombrarnos en lo absoluto, simple y llanamente es llevado a cabo por el empleo de la curiosidad personal, curiosidad que puede ser compartida por muchos.

Entre los pasajes encontrados y perdidos, observamos que los patriotas, aquellos que lucharon por la libertad de estas tierras fueron patriotas de último momento. La viveza criolla hizo que los bien posicionados miembros del ejército realista tomen partido por la libertad de la patria, Casimiro Olañeta es el más grande ejemplo de esa actitud de liberación. También, encontramos la triunfal llegada de los libertadores, Bolívar y Sucre cuando llegaron al Alto Perú no desenvainaron su espada para proseguir la lucha, debido a que estos territorios que alguna vez fueron parte de la Real Audiencia de Charcas ya fueron liberados. El 9 de febrero 1825 un decreto de Sucre dio carta libre para que los patriotas tomen decisiones sobre los territorios liberados, la Asamblea General decidió ser independiente sin depender ni de Lima ni de Buenos Aires. Menciona el libro de arena que José Luis Roca tiene un interesante trabajo al respecto.

Tras que Bolívar aceptara a regañadientes la independencia de su hija prodiga, para la mayor parte de los bolivianos, fue el mejor presidente de la historia. Posiblemente, tal sentencia sobre la presidencia de Bolívar se deba a que ocupo muy poco tiempo el cargo. Igualmente, encontramos que Gabriel René Moreno describió como los habitantes de la nueva República pensaban que el país se encontraba lleno de grandes riquezas, las cuales corrían el peligro de ser explotadas por los grandes imperios extranjeros. La mentalidad que describe, todavía es prevaleciente en gran parte de la población. Cabe mencionar que René Moreno fue declarado traidor al traer consigo en pleno conflicto del Pacífico “las bases chilenas”, las cuales daban a Bolivia una salida marítima por Arica que es el puerto natural de Bolivia.

Los caudillos son una parte importante de la historia, ya sean letrados o bárbaros. La sociedad boliviana se mueve por oposiciones binarias simples, Carlos Montenegro fue quien tuvo la habilidad de que nos dividamos entre los buenos y malos (nación y antinación), haciendo de esta conducta social un hábito que no es criticado y que sirve para encumbrar a grupos que buscan el poder político. La necesidad del enemigo es fundamental, en caso de no poder lograr los fines propios, necesitamos señalar con el dedo a los “malos” que no nos dejaron desarrollarnos. Esto ocurre en todos los niveles del Estado: municipios, gobernaciones y a nivel del Estado central. Recordemos que “todo es inmenso en Bolivia, menos el hombre”.

Estas son algunas cosas que recuerdo haber leído en el libro de arena sobre Bolivia. Como mencionaría Alfredo Le Pera… “veinte años no es nada”, podríamos decir lo mismo de 191 años.                    


[*] Politólogo, columnista de opinión en El Día de Santa Cruz de la Sierra, Los Tiempos de Cochabamba y El Diario de La Paz 

lunes, 1 de agosto de 2016

Donde todo es mezquino




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Bautista Saavedra quien fuere presidente de Bolivia en “La democracia en nuestra historia” censuró de manera frontal los intentos de uniformamiento social. “La igualdad, la uniformidad, la unanimidad”, según Saavedra, eran la base de la negación de la autonomía, de la democracia, de la libertad. Sólo en un ambiente de diferencias y disparidades tiene la capacidad de florecer la “hermosa armonía de desigualdades”. Bolivia es esa armonía desigual, claro ejemplo son los pisos ecológicos que forman el territorio boliviano: los andes, valles y llanos son una clara muestra de diversidad.

La aventura para la creación de Bolivia comienza con el Decreto del 9 de febrero de 1825 dictado por el General Antonio José de Sucre. El decreto en unos de sus puntos menciona: “El objeto de la Asamblea General será sancionar un régimen de gobierno provisorio, y decidir sobre la suerte y los destinos de estas provincias, como sea más conveniente a sus intereses”. Hasta ahora se discute la participación de Casimiro de Olañeta quien fuera la figura que inspiro el decreto del Mariscal Sucre. Así comenzó el nacimiento de la diversidad, de la “armonía de desigualdades”. Siglos después un español como Joan Prats tendría la capacidad de explicar razonable y románticamente el “¿Por qué amamos Bolivia?” La respuesta es la diversidad, no podemos entender lo boliviano sin lo chapaco, colla, valluno, capitalino, camba, etc. Tenemos la suerte de la riqueza multicultural y no la pobreza de una unanimidad nacional.

Sin embargo, últimamente en las regiones se encuentra el fenómeno de exacerbar nacionalismos, posiblemente se deba al influjo de la globalización, la cual, necesita cada vez un mundo más homogéneo y los guardines de la tradición al no poder contrarrestarla se apoyan en mitos y creencias populares, estos guardianes y sus seguidores posiblemente al no poder entender la diversidad se apoyan en sus más básicas certezas. Ellos posiblemente no conocen la sentencia de Schopenhauer… “cuando menos razones tiene un hombre para enorgullecerse de sí mismo, más suele enorgullecerse de pertenecer a una nación” y de la perversión patriótica la cual mencionaba Oscar Wilde. Ser universal, o de tener esa pretensión es un ejercicio de muy pocos hombres en Bolivia.

Los bolivianos universales fueron aquellos que se ganaron los agravios de su sociedad. Debido a que ésta sufre porque sus autoridades no han hecho el trabajo necesario para dar a conocer la obra de sus hijos más preclaros, de sus hijos más universales. La población boliviana en todos sus estratos sociales y ámbitos geográficos, no logran sentir admiración ni cariño hacia esfuerzos científicos e intelectuales. Los bolivianos universales de todos los tiempos como ser: Gabriel René Moreno, Enrique Finot, Armando Chirveches, Alcides Arguedas, Julio Méndez, Guillermo Francovich, Alfonso Costa Du Rels, Sergio Almaraz, Ricardo Jaimes Freyre y un largo etcétera, forman parte del rincón del olvido. Ya que parece que es pecado pensar de una manera crítica y decirle a la gente lo que no quiere escuchar. Empero, tuvieron la valentía de dejar en sus obras una interesante crítica a la bolivianidad y a sus actitudes, lo que H. C. F. Mansilla denominaría la “Bolivia profunda”, aquella que es parte de los hábitos y comportamientos de la sociedad, esos comportamientos y hábitos que son temporales y por desgracia pueden durar siglos.

Para esos pensadores bolivianos, aquellos que buscan crear fisuras en el pensamiento e instigar a la rebeldía de nuestra forma de ser, posiblemente se encuentren identificados con una sentencia llena de dolor de Sergio Almaraz: “Bolivia es el país donde todo es mezquino, menos el sufrimiento.”  
  



[*] Politólogo