lunes, 14 de marzo de 2016

¿Hasta cuándo la tradición va a ser celestina del vicio?




Roberto Barbery Anaya[1]

          Jorge Roberto Marquez Meruvia ha elaborado una provocadora reseña del reciente libro “Las raíces conservadoras bajo las apariencias radicales en América Latina”, del reconocido filósofo H. C. F. Mansilla. En la misma perspectiva de su lúcido y breve comentario, hago tres contribuciones que pertenecen a mi libro “Ícaro” (2008): 1) Lo singular desconfía del lenguaje. Sabe que los proyectos colectivos se sostienen en la desmesura de la gramática. 2) En la dictadura de las formas colectivas se encuentran el origen de las enfermedades del alma. 3) ¿Hasta cuándo la tradición va ser celestina del vicio?





[1] Abogado, filósofo y escritor

viernes, 11 de marzo de 2016

Las raíces conservadoras bajo las apariencias radicales en América Latina




Jorge Roberto Marquez Meruvia[1]

          El 9 de marzo del año en curso se presentó en el Museo de Etnografía y Folklore: “Las raíces conservadoras bajo las apariencias radicales en América Latina” del Dr. H. C. F. Mansilla. Junto al Dr. Rodolfo Santivañez y gracias a la invitación del director de Rincón ediciones y del autor estuvimos comentando esta obra.

          América Latina tal como menciona el autor tiene fuertemente cimentados dos tradiciones: la primera, la tradición precolombina en la cual el colectivismo y el autoritarismo formaban parte de su estructura, sin embargo, para gran parte del imaginario de la población estás civilizaciones indígenas se encuentran muy idealizadas donde sus hábitos y modos de organización son de un gran respeto a la paz y al medio ambiente; la segunda, la tradición ibero-católica la cual en el nuevo mundo tuvo una actitud bastante laxa con su aporte hacía la filosofía y la teología, empero, las artes y la música fueron explotadas con éxito.

          Bajo este escenario Latinoamérica tanto en el período colonial como en el republicano se mueve bajo prácticas autoritarias, colectivistas y la necesidad de un caudillo quien tiene la capacidad de seducir a las masas. Los discursos de estos regímenes tienen como principal característica dicotomías simples las cuales dejan en claro quiénes son los buenos y patriotas, y quienes son los malos y antipatriotas. También tiene la habilidad de crear la ilusión de que las masas toman las decisiones importantes del Estado. Nicolás Maquiavelo mencionaba que los príncipes autoritarios tienen la capacidad de llamar a asambleas, convenciones, conferencias y reuniones en las cuales la población cree muy ingenuamente que toman las decisiones supremas para su futuro eligiendo entre las opciones que les da el príncipe autoritario. Tristemente, la población no tiene la capacidad de darse cuenta que está siendo utilizada para fines distintos como ser las ansias de poder de los gobernantes. Estas clases dirigentes con rasgos radicales en sus discursos terminan suplantando a las viejas élites haciendo grandes fortunas a partir del control del gobierno.




             Estos procesos “revolucionarios” son interesantes en el campo de la retórica, empero, jamás tienen la capacidad de cambiar la realidad. Un claro ejemplo es la revuelta de monjes anabaptistas de Müster en 1534 a la cabeza de Jan van Leiden. La revuelta comienza por el abuso de la aristocracia sobre la población y Jan van Leiden con un discurso con características místico-sensuales: igualdad entre los hombres y puritanismo religioso siembra las bases de la nueva sociedad. Siguiendo las ideas de Platón se implanto el pensamiento único y se condenó a muerte a todos aquellos que pensaban diferente (expulsión de los poetas). Muy rápidamente la nueva élite hizo grandes fortunas, adopto un modo de vida lleno de lujos y para cumplir sus caprichos exploto a la población. La irracionalidad llevada a cabo para crear al “nuevo hombre” llego a excesos como por ejemplo, que Leiden tenía un pequeño harem de dieciséis doncellas para goce propio. Estos abusos terminaron cuando la misma población abrió las puertas de la ciudad a los ejércitos de la aristocracia para retomar el poder.

           Los regímenes populistas en América Latina no distan mucho del macabro escenario de Müster en 1534. Las tradiciones colectivistas de gran parte de América las cuales se encuentran fuertemente arraigadas no aceptan el accionar y el pensamiento individual. Siendo peligroso para estos regímenes que los individuos logren su singularidad y empiece a florecer la inteligencia creativa. El Dr. H. C. F. Mansilla en ejercicio de su singularidad y con una actitud humilde como el dudar y el desencanto nos da una mirada diferente de los latinoamericanos, que posiblemente no sea del agrado de muchos ya que no sigue con la retórica convencional a las cuales nos encontramos acostumbrados.    



[1] Politólogo, columnista de opinión de: El Diario, Los Tiempos y El Día

jueves, 11 de febrero de 2016

Apuntes sobre el pluralismo



Jorge Roberto Marquez Meruvia[1]

Dentro del pensamiento político el pluralismo propone una sociedad compuesta por muchos centros o, grupos de poder. Estos grupos se encuentran en confrontación constante. Aun encontrándose estos centros de poder en conflicto permanente se les ha asignado a estos como función primordial el de limitar el poder, controlar, contrastar e incluso tener la capacidad de eliminar al centro de poder dominante. El pluralismo se ha opuesto y sigue oponiéndose hacia la tendencia de concentración y unificación del poder que es propia del Estado moderno.

El pluralismo al ser el remedio al superpoder estatal llega a distinguirse de la teoría de la separación de poderes, que propone una división del poder estatal no en sentido horizontal sino en sentido vertical; de la teoría del liberalismo clásico que propone limitar la omnipotencia del estado sustrayendo a su influencia algunas esferas de actividad (religiosa, económica, social en general), en las que los individuos puedan desarrollar libremente su personalidad; de la teoría democrática que ve el remedio en la participación más amplia posible de los ciudadanos en las decisiones colectivas. Se distingue de éstas pero no se contrapone: las propuestas de las doctrinas pluralistas son perfectamente compatibles tanto con las propuestas de la doctrina constitucionalista (ya que la división horizontal del poder no impide sino que integra la división vertical) como con las de la doctrina liberal (porque la limitación de la injerencia del poder estatal constituye por sí misma una condición para el crecimiento y el desarrollo de grupos de poder diferentes del estado), o como con las de la doctrina democrática (porque la multiplicación de las asociaciones libres puede constituir un estímulo y contribuir a la ampliación de la participación política).

La teoría pluralista tiene un enemigo en común: el Estado como único centro de poder; de éste el pluralismo ataca la tendencia a la concentración; del constitucionalismo, la indivisibilidad; del liberalismo, la absolutividad; de la democracia la concepción hacia abajo y no hacia arriba del poder. Como mencionaría Kung Chuan Hsiao: “El Estado pluralista es simplemente un Estado en el cual no existe una fuente de autoridad única que es omnicompetente y omnicomprensiva, es decir la soberanía; no existe un sistema unificado de derecho ni un órgano central de administración, ni una voluntad política general. Por el contrario, hay una multiplicidad en su esencia y en sus manifestaciones; es divisible en partes y debe ser dividido”.

Lo que distingue al pluralismo de las otras teorías antiestatales es que está dirigido polémicamente inclusive contra toda forma de concepción individualista de la sociedad y del estado, es decir contra toda concepción que contrapone el individuo particular al estado, ya que considera al estatalismo y al  individualismo como dos caras de la misma medalla, es decir como dos concepciones que, si bien desde dos puntos de vista diferentes, tienden a marginar e incluso a eliminar las formaciones sociales que ocupan el espacio intermedio entre los dos polos extremos del individuo y del Estado.

La batalla que el pluralismo combate es siempre sobre dos frentes: contra la concentración de todo el poder en el Estado pero también contra la atomización, en nombre de una concepción de la sociedad articulada en grupos de poder que estén al mismo tiempo bajo el Estado y sobre los individuos, y en cuanto tales constituyan una garantía del individuo contra el superpoder del Estado, por un lado, y una garantía del Estado contra la fragmentación individualista, por el otro.



[1] Politólogo

lunes, 1 de febrero de 2016

¿Qué son los movimientos sociales?



Jorge Roberto Marquez Meruvia[1]

En América Latina desde principios del Siglo XXI se fue incorporando en el discurso político a los movimientos sociales. Gobiernos como el de Venezuela, Ecuador, Argentina, Perú, Brasil y Bolivia han tenido la capacidad de apoyarse en estos movimientos. Hablar de estos comportamientos colectivos es el pan de cada día en gran parte del cono sur americano, es altamente necesario hacer un repaso teórico, para que de esa manera la ciudadanía o, en el mejor de los casos algunos curiosos lleguen a conocer que es lo que estos movimientos representan.

Sobre los movimientos sociales hasta hoy en día no existe una teoría omnicomprensiva y satisfactoria sobre esta problemática. Sin embargo, podemos hacer un bosquejo, en el cual encontraremos dos vetas de reflexión de los pensadores clásicos. Por un lado tenemos a Ortega y Gasset, Tarde y Le Bon quienes se preocupan de sobremanera por la incursión de las masas dentro del escenario político y observan en el comportamiento de la multitud (comportamiento colectivo), una nefasta manifestación de irracionalidad, existiendo así una devastación del orden existente. Por otro lado tenemos a Marx, Weber y Durkheim, aunque con implicaciones distintas, veían en los movimientos colectivos una modalidad de acción social que van desde formas de solidaridad más complejas, la transición del tradicionalismo hacia lo legal-burocrático o la explosión revolucionaria, respectivamente.

En todos los autores mencionados, se encuentran presentes algunos motivos comunes en el análisis de los comportamientos colectivos y de los movimientos sociales: acentúan en la existencia de tensión dentro la sociedad, la individuación de un cambio, la observación del paso de un estadio de integración a otro mediante transformaciones sean como fuere inducidas por los comportamientos sociales.

Si quisiéramos proceder a una definición, que no vaya a prejuzgar el análisis ni sepulte a las diversas interpretaciones, diremos que comportamientos sociales y movimientos sociales componen intentos fundados bajo un conjunto de valores compartidos para redefinir las formas de la acción social e influir en sus consecuencias. Para sintetizar esta idea de los movimientos sociales es Neil Smelser quien lo hace brillantemente: “los episodios del comportamiento colectivo constituyen con frecuencia un primer estadio de cambio social, manifestándose cuando se presentan condiciones de tensión, pero antes de que los medios sociales hayan sido movilizados por un ataque específico y posiblemente eficaz a las fuentes de tensión. Ésta es una razón para definir el comportamiento colectivo como no institucionalizado, lo cual se verifica cuando la acción social estructural está bajo tensión y cuando los medios institucionalizados con el fin de dominar la tensión son inadecuados [...] El control social bloquea los intentos precipitados de los episodios colectivos para llegar a rápidos resultados; si el control social es efectivo, además, ello canaliza las energías de los estallidos colectivos hacia tipos más modestos de comportamiento”. Entre una de las alternativas teóricas más sobresalientes tenemos a Alain Touraine quien afirma que “los movimientos sociales pertenecen a los procesos a cuyo través una sociedad produce su organización a partir de su sistema de acción histórico, pasando por los conflictos de clase y la transición política”.

Ya sea que de uno u otro modo cada una de las teorías presentadas tiene la capacidad de proporcionar elementos útiles a la individuación de los actores, a la clasificación de los movimientos sociales y a la valoración del cambio social. Sintetizan en parte los resultados de numerosas investigaciones empíricas y en parte sugieren nuevas perspectivas de investigación.



[1] Politólogo

martes, 19 de enero de 2016

Entre la legalidad y la legitimidad rumbo al referéndum del 21 de febrero



Jorge Roberto Marquez Meruvia[1]

Dentro de las aulas universitarias cuando tocan el tema de legalidad y legitimidad es muy usual utilizar el ejemplo de una balanza, dicha balanza tiene dos pesas donde en una de ellas se encuentra la legalidad y en la otra la legitimidad. La tarea del gobernante en un sistema ideal que es descrito por Carl Schmitt debería ser tomar una posición ecléctica, en la cual la balanza debería encontrarse al mismo nivel; sin embargo, en América Latina pecamos de la desmesurada y emocional ideario popular donde la legitimidad tiene mayor peso que lo legal.

Bolivia y gran parte de las sociedades latinoamericanas toman a la legitimidad como la excusa para satisfacer no solamente necesidades vitales, sino también, para hacer de sus delirios y deseos realidades palpables. Obviamente, los caudillos populistas son muy astutos en tomar como suyos los problemas de sus sociedades y tienen un poder carismático tal que parece harán realidad hasta los pedidos más estrafalarios. Estos caudillos tienen la innata capacidad de convertir estas aspiraciones legítimas en codificaciones legales. Las artimañas carismáticas no solamente son parte de los grandes líderes con grandes discursos, también tienen esta inmutable habilidad los sectores corporativizados. El más claro ejemplo lo podemos ver cuando los sectores sindicales salen a las calles exigiendo al gobierno abolir aquellas leyes que afectan sus intereses perjudicando a la ciudadanía en su conjunto. Estos pedidos llenos y rebosantes de legitimidad resultan ser pedidos de sectores particulares, en Bolivia podemos ver estos particularismos en los movimientos sociales que son los pilares del actual gobierno.

Belisario Betancur Cuartas (Presidente de Colombia, abogado y literato) menciono una vez que una de las malas costumbres de los latinoamericanos es tomar muy en serio eso de que “el papel lo aguanta todo”. En Bolivia es una costumbre histórica el codificar leyes por cada período legislativo sin ningún sentido, convirtiendo al parlamento en una especie de máquina la cual es programada para crear todas las leyes posibles dejando de lado el debate. Debemos recordar que en gran parte de nuestra región entienden la gobernabilidad y la gobernanza como tener los dos tercios (conocido popularmente como rodillo legislativo) en el parlamento para hacer realidad los sueños del caudillo que dirige el poder ejecutivo.

El referéndum nace gracias a un pedido legítimo de los movimientos sociales que ven al Presidente Evo Morales como el único hombre que tiene la capacidad de manejar los designios del país. Al tener el M.A.S. (Movimiento al Socialismo) partido en funciones de gobierno mayoría parlamentaria legaliza el pedido de los sectores sociales. Es así, que la ciudadanía el 21 de febrero asistirá a un referéndum donde la pregunta será: “¿Usted está de acuerdo con la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado para que la Presidenta o Presidente y la Vicepresidenta o Vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos por dos veces de manera continua?”

Lamentablemente, nuestros políticos no tienen la capacidad de explicar a la ciudadanía que el acto electoral que se llevará a cabo en el mes de febrero tiene que ver con una modificación constitucional. La funesta labor sobre este asunto tanto de la oposición y el oficialismo se encuentra conformado por chauvinismos binarios, es decir, en dicotomías simples para confundir y captar ingenuos e incluso con tintes sentimentales donde el pueblo ese día le informará al Presidente Morales si aún lo quiere y es amado por todos.       


[1] Politólogo

martes, 12 de enero de 2016

Grandes de la cultura política de América Latina




 Jorge Roberto Marquez Meruvia[1]

Olvidémonos unos momentos de la precariedad de nuestra realidad, un ejercicio que es altamente necesario. Fue Belisario Betancur Cuartas (Presidente de Colombia, abogado y literato) quien se embarca en la búsqueda de latinoamericanos notables que dejaron su huella universal dentro la cultura política. América Latina en el siglo XX goza del auge de lo real-maravilloso, los escritores que hicieron que los ojos europeos se posen nuevamente en América fueron: Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, entre otros notables de la literatura del nuevo mundo.



Betancur menciona que América Latina va más allá de ser fuente de narradores y poetas, Latinoamérica ha dado también grandes pensadores que legaron una “cultura política real”. El 12 de octubre de 1492 el ideal europeo invadió los hábitos, costumbres y realidades de los imperios indígenas. Para el indígena la realidad era su entorno en el cual se desenvolvía: el ideal del indígena se diferencia del europeo, ya que el aborigen no tiene la necesidad de ir tras la búsqueda de sueños y deseos, ya que estos son parte de la realidad que habita. Para ellos la realidad y los sueños son la misma cosa; sin embargo, el europeo es quien va por el camino de la peregrinación por la realidad la cual debe evadir y sus sueños son cosas que anhelan disfrutar, siendo los europeos quienes tienen utopías. Es así que lo real-maravilloso es la forma europea de observar América.



Empero, lo real-maravilloso no solamente es parte de la lírica latinoamericana, sino también que la filosofía, la forma de hacer historia, economía y política. Andrés Bello es quien en la vida contemporánea de América Latina ha hecho un aporte significativo, su obra desbordo el campo del derecho externo con Principios de derecho de gentes. Formulo la famosa Cláusula Bello, la cual es base del principio de la nación más favorecida que rige hoy las relaciones comerciales. Según Rafael Caldera (Presidente de Venezuela), Andrés Bello también dio unidad y universalidad a la lengua española, algo no alcanzado ni en la propia España.



No podemos dejar de mencionar que en la V Conferencia Americana de 1923, conocida por el “Pacto Gondra”, el cual es un Tratado para prevenir conflictos entre Estados Americanos. En la Habana en 1928, fue el escenario de la sexta conferencia celebrada en la cual se crea el principio de la No intervención, como resultado del desembarco de tropas norteamericanas en Nicaragua, Honduras y Guatemala. Es en la ya mencionada cumbre donde se adopta el Código Bustamante que es la base para consagrar el respeto al derecho internacional. También debemos mencionar como un gran avance la creación de la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.



Estos esfuerzos, suelen verse como ligerezas, o ideas generales para gran parte de los latinoamericanos (si es que conocen de estos). Es aquí donde la frase “el papel lo aguanta todo” es un macabro actor de nuestra realidad, debido que hasta algunos Estados desconocen de sus Tratados firmados. Estos detalles de nuestra informalidad política no deben empañar los grandes esfuerzos intelectuales como por ejemplo: Fragmento preliminar al estudio del derecho de Juan Bautista Alberdi y el Facundo de Domingo Faustino Sarmiento, siendo estos los precursores mucho antes que el estudio La personalidad autoritaria de Theodor Adorno.



Aunque la mentalidad Latinoamérica suele estancar a sus sociedades, podemos observar grandes avances y grandes intelectuales sensatos que lograron que sus obras queden en la eternidad.    



[1] Politólogo

viernes, 8 de enero de 2016

Agradecimiento a Santa Cruz de la Sierra



Jorge Roberto Marquez Meruvia[1]

Me gustaría de sobremanera comenzar el 2016 con una larga lista de agradecimientos a Santa Cruz de la Sierra. La capital oriental fue la cuna de mi aventura por los medios de comunicación y fue El Día que de manera muy amable tuvo el noble gesto de publicar artículos de mi autoría. Pudiendo equivocarme muy fácilmente, el cederme un espacio en la sección de opinión debe ser algo complicado, ya que tengo como trabajo resaltar el lado incomodo de nuestra sociedad; sin embargo, haciendo el trabajo por el cual se admira a la prensa libre El Día tiene entre sus virtudes conocer el significado de libertad que un día lo diera a conocer George Orwell en La rebelión en la granja: “si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír”.

La Universidad Autónoma Gabriel René Moreno fue la casa de estudios superiores que me abrió las puertas para llevar a cabo dos conferencias: El ser cruceño en el siglo XXI: una mirada a la sociedad cruceña a partir de Enrique Finot hasta nuestros días y El valor de la teoría política. Las ya mencionadas conferencias fueron llevadas a cabo gracias a la carrera de Ciencia Política y la incansable labor de su director el Dr. Manfredo Bravo Chávez y todo su equipo de trabajo. Sin ellos, no hubiera sido posible llevar a cabo las conferencias.

Radio Oriental fue el medio que muy gentilmente compartió su espacio de análisis político dentro la onda radiofónica cruceña. Quienes tuvieron el atrevimiento de colocar a un servidor delante un micrófono para describir nuestra realidad, esperando que los oyentes empiecen a desencantarse y comenzar con la infinita tarea de plantearse preguntas más que respuestas. Los culpables (si vale el término) de dicho ejercicio son: Enrique Fernández García, Arturo y Mauricio Mendivil y todo el equipo de Contra viento y marea. También debo mencionar a Oscar Soruco y todo el equipo de Tumpa en radio. En los estudios de Radio Oriental hice grandes amistades con intelectuales bolivianos: Marco Antonio del Rio, Luis Christian Rivas, Romano Paz, José Orlando Peralta y Alejandro Balcázar.

Fue Televisión Universitaria quien me presento en las pantallas de los hogares cruceños. Oscar Soruco fue el autor intelectual y material para presentarme en un plató televisivo. Siguiendo su ejemplo Ernesto y Roberto Machicao Argiró también colocaron su confianza en mi persona para hacer análisis de coyuntura. Tumpa y Golpe de ideas me enseñaron de lo rápido que pasan los minutos en televisión. 
        
          Para terminar, fue en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra donde pude comentar Una mirada crítica sobre la obra de René Zavaleta Mercado del Dr. H. C. F. Mansilla. Fue en la feria donde pude encontrarme y conocer grandes amigos. Fue grato reencontrarme con el Dr. León E. Bieber y conocer al Dr. Peter Lewy. Ambos trabajando por la cultura de manera incansable, el primero con un interesante texto sobre Mauricio Hochschild (altamente recomendable) y el segundo con una de las más completas librerías de la ciudad.

          A todos darles gracias por hacer de Santa Cruz de la Sierra mi segundo hogar.



[1] Politólogo