lunes, 30 de enero de 2017

Releyendo a los clásicos: Aristóteles y la democracia




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Aristóteles nació en Estagira el año 384 antes de Cristo y murió el 322 a. C. “Política” es una de sus obras más importantes y que sigue siendo relevante para la intelectualidad de Occidente.

La democracia según la tradición aristotélica de las tres formas de gobierno llega hasta nosotros mediante textos en los cuales Herodoto, Otanes, Megabizo y Darío discuten de manera apasionada en torno a la futura forma de gobierno del Imperio Persa. Megabizo defiende la aristocracia y Darío la monarquía, Otanes toma la defensa del gobierno popular cuyo nombre según el antiguo uso griego es "isonoinia” (igualdad frente a la ley), con el argumento que todavía por ese entonces los partidarios de la democracia consideran fundamental: “cómo cabe en realidad que la monarquía, a cuyo capricho es dado hacer impunemente cuanto se le antoje, pueda ser un gobierno justo y arreglado”. Igualmente clásico es el argumento con el que el partidario de la oligarquía (con apoyo del partidario de la monarquía) condena al gobierno democrático: “Nada hay [...] más insolente en el querer que el vil y soez populacho.” “¿Cómo puede gobernar bien aquel que ni aprendió de otro lo que es útil y laudable ni de suyo es capaz de entenderlo?” “A manera de un impetuoso torrente lo abate y arrastra todo.”

La tipología aristotélica, distingue tres formas puras y tres formas impuras, según aquel que ejerce el poder y gobierne de acuerdo con el interés general o con el interés personal. El “gobierno de la mayoría” o “de la multitud”, distinguido del gobierno de uno solo o de pocos, es llamado “politia”, mientras que el nombre de democracia es asignado a la forma impura, definida como el gobierno “con ventaja de los pobres” y opuesta al gobierno con ventaja del monarca (tiranía) y al gobierno aventaja por los ricos (oligarquía). La forma de gobierno que en la tradición post-aristotélica se convierte en el gobierno del pueblo o de todos los ciudadanos, o de la mayoría de ellos, es aquella que en el tratado aristotélico llega a ser considera como gobierno de la mayoría solamente en cuanto gobierno de los pobres, siendo, por lo tanto, gobierno de una parte contra la otra, aunque de la parte generalmente más numerosa.

Sobre la democracia entendida en el sentido más amplio Aristóteles distingue cinco formas. La primera, ricos y pobres participan en el gobierno en condiciones de paridad (donde la mayoría es popular únicamente porque la clase popular es la más numerosa); la segunda, los cargos públicos son asignados sobre la base de un censo muy bajo; la tercera, son admitidos en los cargos públicos todos los ciudadanos con excepción de aquellos que se encuentran privados de los derechos civiles luego de un procedimiento judicial; la cuarta, son admitidos en los cargos públicos todos los ciudadanos sin distinción; la quinta, sean cuales fueren los derechos políticos, es la masa y no la ley la que se considera soberana (esto último es el dominio de los demagogos, es la verdadera forma impura y corrupta del gobierno popular).

En Bolivia todo indicaría en base la obra de Aristóteles que nos encontramos en un gobierno con dominio de los demagogos. Debemos recordar que el desconocer los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2016 es negar la decisión de la mayoría popular, es desconocer la decisión del soberano. La excusa del gobierno, tiene como base que el “cártel de la mentira” influyó en el electorado. Los votantes a base de engaños eligieron erróneamente. Obviamente, el discurso gubernamental entra en contradicciones, ya que el mismo Evo Morales admitió que fue un error haber escuchado a los movimientos sociales los cuales le pedían se lleve a cabo el referéndum para una futura re-postulación y modificar la constitución. La nueva oligarquía azul ha calificado de indispensable a Morales Ayma y con esa decisión también sepultar a su propio partido, ya que no tiene la capacidad de forjar nuevos liderazgos y someter al ostracismo a la inteligencia creativa y la innovación.





[*] Politólogo

domingo, 15 de enero de 2017

Hacia un nuevo hito en la democracia boliviana




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

El 15 de enero de 1981 un macabro suceso a cargo del General y presidente de facto Luis García Meza sacudió a la sociedad boliviana. Un grupo de jóvenes idealistas reunidos en la calle Harrington de la ciudad de La Paz fueron vilmente acribillados por la dictadura. Estos jóvenes eran miembros de la Dirección Nacional Clandestina del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria e intentaban organizar una batalla para reconquistar la democracia.

Estos hombres sacrificaron su vida por las libertades. Estos héroes eran: Arcil Menacho, Gonzalo Barrón, José Reyes, Ramiro Velasco, José Luis Suárez, Jorge Valdivieso, Ricardo Navarro y Artemio Camargo. Ofrecieron su vida sin temor, ni ninguna duda. Posiblemente, dentro de ellos recordaron al Quijote de Cervantes que les decía: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.”

Las acciones tomadas por estos jóvenes fueron los pilares en los cuales un 10 de octubre de 1982 Hernán Siles Zuazo y la Unión Democrática y Popular conquistaran la democracia en Bolivia. Debemos recordar que la UDP era la alianza conformada por diversos partidos con una visión de izquierda: el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria, a la cabeza Jaime Paz Zamora; el Partido Revolucionario de Izquierda Nacionalista, liderado por Lidia Gueiler y Juan Lechín Oquendo; el Partido Comunista de Bolivia, su Secretario General era Oscar Salas Moya; y el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda, dirigida por Hernán Siles Zuazo.

Desde la instauración democrática, Bolivia paso por la democracia de coaliciones gobernantes (democracia pactada) y la hegemonía de poder de un único partido político en el gobierno. El Movimiento Al Socialismo se encuentra más de 10 años en el ejercicio del poder. La gestión del “Proceso de Cambio” cada día se encuentra en franca decadencia. Los supuestos grandes avances como la “nacionalización de los hidrocarburos” y la construcción de canchas por el ancho y largo del país que favorecen a la “salud” de gran parte de los bolivianos. Estos mitos creados por éste gobierno tienen como base la propaganda la cual es generosamente compensada por el Tesoro General de la Nación.

Lastimosamente, para el gobierno, la ciudadanía tiene la capacidad de ver los evidentes negros manejos de la cosa pública. El proceso por el cual las instituciones del Estado son destruidas desde sus cimientos es más visibles que nunca. El Fondo Indígena, el caso Zapata-CAMC y el desastre de la aerolínea LAMIA Bolivia, son el resultado de la creación de un capitalismo de compadres. La justicia también es presa del poder que se encuentra instaurado en Palacio Quemado, podemos mencionar como ejemplo de “terror judicial” dos casos icónicos como ser “la masacre del Porvenir” en Pando y “el caso terrorismo” en Santa Cruz que tienen como principal objetivo callar a cualquier individuo que no comparta las ideas del régimen y frenar cualquier alternativa política al llamado “Proceso de Cambio”.

El 21 de febrero de 2016 la ciudadanía en su conjunto voto en un referéndum vinculante por el NO a la futura re-postulación del Presidente Evo Morales Ayma. El NO que fuera victorioso el 21F va más allá de no dejar al presidente ser relecto nuevamente, ese NO también es un grito a respetar la constitución, las reglas del juego y de las instituciones democráticas. Ahora el Movimiento Al Socialismo y desde las más altas esferas del gobierno se empecinan en corromper las normas y lograr su objetivo de no soltar el poder del Estado bajo la excusa de que la única persona capaz de llevar a cabo la “agenda 2020-2025” y el “Proceso de Cambio” es Evo Morales.

El 21 de febrero de 2017 pasara a la historia como un acto de defensa de las normas e instituciones del Estado y será la más clara muestra de la rebeldía contra la tiranía. Los bolivianos demostraremos nuestro más ferviente espíritu democrático.      


[*] Politólogo

lunes, 9 de enero de 2017

LAMIA Bolivia, más dudas que certezas




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Hannah Arendt en “¿Qué es la política?” menciona que parte de las certezas que son parte de una sociedad tienen como base a mitos y leyendas. Al ser aceptados como verdades por gran parte de la población estos mitos son realidades indiscutibles. La repetición de estos durante años penetra de tal forma en el ideario social que no quedan dudas sobre distintos sucesos históricos. Un claro ejemplo en el caso boliviano, es la animadversión hacia los Barones del Estaño. Los crueles y malvados como Simón I. Patiño, Carlos Víctor Aramayo y Mauricio Hochschild los cuales según el discurso y los historiadores nacional revolucionarios eran los culpables del retaso de Bolivia. En la actualidad, podemos ver el mismo ejercicio de reescribir la historia y crear nuevos mitos. Según las autoridades gubernamentales los responsables del accidente de la aerolínea LAMIA es de total responsabilidad del piloto y una funcionaria de AASANA hoy exiliada en el Brasil.

Por desgracia para las autoridades bolivianas el accidente es un suceso internacional y el informe que presentaron sobre el desastre es de carácter “autónomo”. Por su parte, la contraparte colombiana menciono que Bolivia no tiene ninguna jurisdicción sobre el accidente y también, dio a conocer la nula cooperación para esclarecer el caso. Tales declaraciones al respecto no ruborizaron a las autoridades bolivianas, para las cuales la sentencia sobre el piloto es indudable y contradecir su sentencia vendría a ser un suceso contrarrevolucionario.

Para desgracia de nuestros gobernantes, su fugaz investigación y sentencia sobre el siniestro aéreo, queda en duda, ya que nuevos documentos demuestran que el accidente es una cadena de errores y omisiones. Ahora un documento que se encuentre en poder de las autoridades brasileras demuestra que el vuelo que partió el 28 de noviembre de 2016 del Aeropuerto Internacional de Viru Viru contaba con la autorización de la Dirección General de Aeronáutica Civil y que la señora Castedo Monasterio no es la responsable de haber autorizado que decolase la aeronave. Según su abogado “Ella hizo cinco observaciones claras y hay un interés de culparla de todo y liberar de culpa a la DGAC, pero ahora salió a la luz la verdad”.

Todo apunta que desde la creación de la empresa LAMIA Bolivia hay un centenar de irregularidades. Sus dueños tenían vínculos estrechos con personajes al parecer perversos y oscuros que están en distintos escándalos de corrupción. Podemos mencionar entre estos macabros personajes. Ricardo Albacete, propietario de la flota de aviones de LAMIA; Xu Jingua, un funcionario diplomático de la República Popular de China, actualmente detenido en su país sobre hechos de corrupción y conocido en el mundo del crimen como Sam Pa vinculado con el narcotráfico. Por si fuera poco, según El Sol de Pando, existe la vinculación del Ministerio de la Presidencia jugando un papel fundamental para que LAMIA comience a operar en Bolivia. Recordemos que en el Ministerio de la Presidencia operaba una red criminal a la cabeza de Gabriela Zapata. Debemos mencionar que las acusaciones hacia Zapata fueron hechas con pompa y sonaja, y al parecer la investigación quedó en nada.

Tan fatídico escenario sería perfecto para que entrará en escena el detective belga Hércules Poirot. La trama tiene de todo: destrucción de las instituciones del Estado, socios extranjeros con prontuario delictivo y personal del gobierno boliviano que se encuentra embriagado de poder. Un drama policiaco que posiblemente supero a las novelas creadas por Agatha Christie. Una vez más la realidad boliviana ha superado la ficción.

Las investigaciones sobre el accidente de LAMIA Bolivia vuelven a poner sobre la mesa los malos manejos gubernamentales. Lo que comenzó con el despilfarro de dinero del Fondo Indígena, el tráfico de influencias del Caso Zapata, el querer modificar la constitución y desconocer el resultado del referéndum del 21 de febrero, y un accidente aéreo internacional nos muestran que los personajes que ahora se encuentran en las altas esferas del Estado crearon un millonario sistema de capitalismo de compadres.  




[*] Politólogo 

lunes, 2 de enero de 2017

El posible escenario político en el 2017




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Veo conveniente que al comenzar el año 2017 hagamos un breve repaso para comprender el escenario que posiblemente vayamos a vivir.

El periodo de los 90 del siglo XX es rotundamente importante para entender la Bolivia de hoy. En el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada el año 1995 es clave para comprender nuestra fáctica realidad. Dos reformas son la base del Estado boliviano. La participación popular tiene una ambición más allá de llevar los recursos del Estado a los nuevos municipios, es también, llevar el Estado a los ciudadanos que se encuentran lejos del eje troncal. La actual autonomía es una evolución de la participación popular, la cual por cierto, fue y es mal comprendida por gran parte de los bolivianos; empero, es una base institucional y modernizadora de la administración del Estado. La capitalización fue una reforma desbordante en una democracia joven y en una sociedad que a momentos confundía la libertad con el libertinaje. Actualmente esa medida es totalmente criticada, olvidando los bonos sociales que se crearon gracias a ella como ser: el Bonosol que hoy lo conocemos como la Renta Dignidad.

Comenzando el siglo XXI observamos la radicalización de los discursos campesinos con base en el Chapare y el descontento de la población por las coaliciones gobernantes que entendieron el pacto político como la excusa para tener un pedazo de poder. Claro ejemplo de la avaricia partidaria en el gobierno de Hugo Banzer Suárez gracias a la conocida megacoalición. El año 2003 es el punto de quiebre, donde las coaliciones de gobierno no representan a grandes sectores de la población y medidas antipopulares como el impuesto al salario o el rumor de exportar gas por puertos chilenos desencadena olas de violencia donde Sánchez de Lozada debe renunciar a su segundo mandato. Hasta el año 2005 el escenario de gobernabilidad es incierto y lleno de indecisiones.

Evo Morales se hace con el poder en 2005. Entre sus medidas de gobierno se llevan a cabo la Asamblea Constituyente y la “nacionalización de los hidrocarburos” que fueron capitalizados en la década del 90 del siglo pasado. También es la clara muestra de que la sociedad boliviana no admitía las coaliciones de gobernantes. Con el pasar de los años se radicalizo el discurso del partido gobernante. Bajo ideas de izquierda intenta gobernar bajo la tuición de los movimientos sociales, olvidando que tales sectores tienen pedidos meramente particulares. Claro ejemplo del agotamiento de esa forma de gobernar es el conflicto con los cooperativistas mineros y la muerte de un Viceministro. La prebenda y el clientelismo son la base para mantener contentos a esos movimientos sociales y el tratar de ir en contra sus intereses es contar con un aliado menos que actuara con violencia por volver a tener los favores del partido gobernante y beneficiarse del Estado.

Ahora el partido en funciones de gobierno pretende una vez más bajo una gran cantidad de triquiñuelas modificar la constitución y las leyes, desconocer el referéndum del 21 de febrero con la excusa de que es el pueblo quien reclama a gritos una futura postulación de Evo Morales. El Movimiento al Socialismo con arrogancia y tiranía se adueña de la voz de la ciudadanía y trata de cualquier forma con actores de toda laya imponer a los bolivianos los puntos que acordaron en su Congreso Nacional para lograr una vez más que su único líder sea el candidato eterno.

Ante tan macabro escenario, los bolivianos debemos recordar las palabras del Hidalgo Quijote de Cervantes: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.”



[*] Politólogo 

lunes, 19 de diciembre de 2016

Acontecimientos cerca de Uqbar




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Hace un par de meses atrás conocimos hechos que pasaron en un país fronterizo a Uqbar. Sabemos que perdió su salida al litoral en 1879 y que en el siglo XXI los gobernantes son aquellos que llevan adelante lo que denominan “el proceso”. Ya que se trata de un Estado hermético, llegaron hasta nosotros algunos nombres de los gobernantes que según ellos revolucionan el mundo, enarbolando las banderas de lo que llaman “el proceso”. El principal es un “líder endógeno”, cuyo nombre es sagrado. También acompañan al “mesías”, el siempre débil Juan Dahlmann y mano negra Benjamín Otálora. Todos olvidan generosamente lo que Treviranus dejo escrito: “a partir del segundo mes del día vigesimoprimero, el último acto de su fin ha sido articulado”.    

El “mesías endógeno” cada vez que hay elecciones goza de la cualidad de re-postularse y re-elegirse ad infinitum según el noveno congreso azul, que según sabemos se llevó acabo por tierras orientales cerca la cuenca del Amazonas. Los soldados que integran “el proceso” lo proclamaron “comandante” y de esa forma el sagrado líder se convirtió en el único que puede garantizar e impulsar “el proceso”. Al ser proclamado lleva la nefasta y pesada carga de ser el sucesor del extinto monarca de la isla perdida en el tiempo y embargada por su tiranía. Al parecer, pone en práctica las maniobras que se llevan a cabo hace más de 59 años en la isla. Un claro ejemplo del mismo, es el ataque a la prensa libre e independiente a los cuales “el proceso” los denomina como “cártel”. Según los comunicados oficiales “el proceso” representa los sentimientos más puros y perversos de “los movimientos”, donde el individuo debe someterse al atolondrado juicio de la colectividad y sus líderes son inmaculados, puros y sin mancha.

“Los movimientos” para los representantes máximos del gobierno son un sinónimo de pueblo. Es un gobierno que se escucha simplemente así mismo, que se festeja y se aplaude para sí mismo. Para muchos pensadores, “el proceso” y “los movimientos” refleja la podredumbre de la élite soviética. Tienen una gran limitante: el de no poder ver más allá de su revolución. Con lo poco que sabemos sobre el adoctrinamiento llevado a cabo por “el proceso” a “los movimientos” podemos decir que aún la teoría geocéntrica se encuentra vigente, pero, no es la tierra quien ocupa el centro del universo, sino, quien ocupa ese sitial es el “mesías endógeno”. “Los movimientos” son simplemente grupos con pedidos particulares que hace más de diez años viven del Estado, apenas llegan a 5999 personas y se proclaman como la vanguardia revolucionaria. Estos 5999 pueden tomar decisiones que van por encima de los más de diez millones de habitantes.

Ejercer la ciudadanía y la individualidad es un acto heroico, pensar diferente, disentir del discurso oficial es casi un pecado capital. Todo aquel que con argumentos bien fundamentados se opone al régimen es vilmente perseguido y condenado al ostracismo. “El proceso” y “los movimientos” detestan la libertad y la inteligencia creativa. En estas tierras todo lo que diga el líder indiscutible es nuevo, nadie tiene la capacidad de cuestionarlo y debido a su cualidad de sagrado, él jamás será parte de un debate, ya que sería irrespetuoso hablar con el “hacedor” de igual a igual. El régimen desmiente inmediatamente cualquier error cometido por el “mesías endógeno”, para tal efecto cuenta con una corte que tiene la capacidad de morir por él y salir a la opinión pública demostrando que todo es una infamia producida por el “cártel”.

El régimen se vale de cualquier triquiñuela para modificar la constitución que ellos crearon y permitir que el supremo líder vaya una vez más como candidato a la primera magistratura del Estado. Total, como ya menciono el supremo “hacedor”: “si nos sometemos a la ley no hacemos nada”.          




[*] Politólogo 

martes, 13 de diciembre de 2016

El hacedor y su desconocimiento




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

“El hacedor” fue publicado en 1960 y podemos encontrar en él poesía, relatos y ensayos de Jorge Luis Borges. En el epilogo menciona: “Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.”

Si existe algo que el partido en funciones de gobierno y la endeble oposición han creado es la imagen del líder indiscutible del “proceso de cambio”. Hay que mencionar que tanto el Ministerio de la Presidencia y el Ministerio de Comunicación son máquinas de propaganda que se encargar de colocar la imagen pulcra del líder en todo momento, sin importar la ocasión, en los medios de comunicación masiva. Tal ejercicio de enarbolar al líder es muy común en los gobiernos revolucionarios, podemos citar por ejemplo a: Lenin, Stalin, Castro, o Chávez. Estos hombres que representan el “cambio revolucionario” al tomar el poder del Estado se hacen con todo el aparato institucional y como su labor es la creación del “nuevo hombre”, sus decisiones son obedecidas por los revolucionarios como mandatos sagrados. Esto se debe a que los seguidores de estos líderes gozan de lo que denominan “consciencia revolucionaria”.

En el caso boliviano, por más intentos de propaganda que tratan de mostrar al Presidente del Estado Plurinacional trabajando sin descanso con jornadas extensas de trabajo, los siete días de la semana y las veinticuatro horas del día; la realidad, difiere del discurso oficial. Es el mismo Evo Morales que ante las tragedias que ocurren en Bolivia después de más de diez años de gobierno, admite tener un total desconocimiento de los mismos. El Presidente Morales: “no sabía”. Es posible que los más entusiastas del régimen pienses que esas declaraciones de quien detenta la Primera Magistratura del Estado es un ejercicio socrático en busca de conocimiento; empero, tal como relatan las películas sobre su vida y las banderas que enarbolan los soldados del “proceso de cambio”, lo que importa es descolonizarnos de los conocimientos nacidos en el viejo continente.



La crisis institucional en Bolivia es tan grande, que el partido en funciones de gobierno repartió las instituciones estatales a grupos corporativos. Demostrando así el paternalismo, prebendalismo y clientelismo que es utilizado por el Movimiento Al Socialismo sin ningún tipo de miramiento para no perder el ejercicio del poder, para de esa manera tener contentos a sus aliados y que en futuras campañas electoras los apoyen para que ambos sigan viviendo del Estado. La destrucción institucional se traduce en los hechos de corrupción más atroces de la historia boliviana y de su “joven democracia”, estos hechos son: la carretera que pasa por el TIPNIS, el Fondo Indígena, la quiebra de ENATEX, el caso CAMC-Zapata, el desconocimiento del resultado del referéndum del 21 de febrero, la crisis de abastecimiento de agua potable en la ciudad de La Paz, la tragedia de LAMIA, la suspensión de vuelos del TAM, el gasto de las ineficientes empresas estatales y posiblemente un largo etcétera.

Ahora para proteger al inmaculado líder del “proceso de cambio”, el discurso oficial nos dice que el Presidente Evo Morales “no sabía” y que no estaba informado. Esta es la más clara prueba de la destrucción del aparato institucional del Estado y también demuestra que todas las decisiones son tomadas por el Órgano Ejecutivo. Al parecer los conmilitones olvidan generosamente que “un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo” y que estamos viviendo la decadencia de ese dibujo llamado “proceso de cambio” y que tiene como su “hacedor” a Evo Morales.

   ¿Será qué el “hacedor” algún día podrá ver la imagen de su cara en ese dibujo llamado “proceso de cambio”?
    



[*] Politólogo 

domingo, 27 de noviembre de 2016

Castrismo




Jorge Roberto Marquez Meruvia[*]

Para gran parte de los latinoamericanos la muerte de Fidel Castro representa la romántica muerte del héroe que luchó todos los días de su existencia contra el imperio del mal. Obviamente, debemos mencionar que esa imagen del “mártir del pueblo” es obra de la propaganda gubernamental del régimen autoritario cubano. En más de 57 años en el poder jamás dio paso a elecciones libres y no existió ningún medio de comunicación independiente.

El dictador de la isla acuño junto con sus más fanáticos seguidores el término “castrismo”. Tal término no es posible identificar un conjunto de proposiciones ideológicas y teóricas que tengan la capacidad de constituir un cuerpo orgánico que pueda referir específicamente a Fidel Castro. Los aspectos más relevantes de la personalidad y de la obra del dictador cubano no deben buscarse, como es sabido, en su “doctrina” y producción teórica, que es escasa.

Desde el punto de vista de la teoría marxista-leninista y revolucionaria, lo que caracteriza el pensamiento del dictador Castro es su evolución progresiva y constante desde las primeras posiciones democrático-radicales hasta un marxismo-leninismo cuyas peculiaridades continúan, por lo menos hasta la vuelta de los primeros años setenta: pragmatismo, empírica y eclecticismo (tanto que se han identificado, de vez en cuando, elementos de populismo, caudillismo, jacobinismo, etcétera).

Según Debray el castrismo es “una acción revolucionaria empírica y consecuente que se encontró con el marxismo durante su camino”, en otras palabras, el castrismo es la base del socialismo cubano. Socialismo que por cierto tiene aún la gran capacidad de repartir la pobreza y miseria a todos sus habitantes por igual, con algunas excepciones como ser: los altos cargos del Partido Comunista de Cuba, los cuales al igual que el finado dictador gozan de lujos que la gran parte de la población sueña y arriesga la vida huyendo en balsas hacia el malvado imperio por un poco de comodidades y un gran sueño de libertad.

Es conveniente, recordar que la revolución cubana se consolida precisamente en los años en que entran en crisis profunda la concepción del estado-guía y las relaciones tradicionales entre los partidos comunistas (la ruptura definitiva entre China y la Unión Soviética, por ejemplo, corresponde a 1963) y, hablando más en general, dentro de la propia izquierda.

El socialismo en Cuba apunta, por lo menos en la primera fase, la propiamente castrista, al desarrollo de la agricultura más bien que al de la industria, como sucedió en cambio tanto en Rusia como en China, y en los demás países socialistas industrialmente atrasados. Esta elección resulta tanto más novedosa respecto de los modelos pasados, sobre todo si se toma en cuenta que la dominación colonial e imperialista había obligado de una manera rígida a la isla a una economía agrícola de monocultivo (caña de azúcar); precisamente por esto, el primer objetivo debió haber sido, con mayor razón, la autosuficiencia económica, cuyo presupuesto era precisamente la industrialización.

El castrismo como modelo fue un fracaso rotundo. Fracaso que el mismo dictador aceptará en un largo y delirante discurso. Es sabido que después de proclamar su fracaso su corte revolucionaria saliera a los medios estatales e internacionales explicando que jamás dijo eso y que al dictador se lo malinterpreta; por otra parte, si algo positivo salió del castrismo fue Little Havana en Miami, donde miles y miles de exiliados de su nefasto régimen sueñan con ver a Cuba libre.

La pequeña Habana es el más claro ejemplo que la libertad jamás se da por vencida y que ni el miedo, ni el terror frenan esa lucha del ser humano por ser libre frente a la tiranía.

El sueño del dictador era ser absuelto por la historia; sin embargo, sus crímenes, su crueldad, sus ansias de poder, su amor por el protagonismo y los aplausos de su oprimido pueblo son un recuerdo permanente de que él jamás será absuelto.




[*] Politólogo